El matrimonio de Grixó pone fin a su encierro pero anuncia nuevas protestas contra la Xunta

CORRESPONSAL MORAÑA

PONTEVEDRA

03 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

José Ramón Ballesteros y su mujer, Dolores Refojos, pusieron ayer por la tarde fin al encierro que mantenían desde el domingo en su casa de Grixó (Moraña), parcialmente anegada por el embalse del Umia. Este vecino, residente en Vigo, achacó la decisión a motivos laborales y familiares, pero adelantó que llevará a cabo nuevas protestas si no obtiene una respuesta de la Xunta. «Tengo que volver al trabajo, porque había pedido un permiso, y además mis hijos querían sumarse al encierro, y eso no lo puedo consentir», subrayó. Antes de abandonar la que durante años fue su segunda residencia -en el entonces privilegiado entorno del área recreativa de A Pontenova-, se mostró satisfecho con su acción, pese a no haber recibido ningún gesto de la Consellería de Política Territorial ni del Concello de Moraña. «Está clarísimo que nos hicimos oír y que hemos conseguido que se hablase de un tema que parecía olvidado», comentó. Fueron cuatro días de encierro en Grixó sin agua y sin luz, pero con el apoyo de vecinos del lugar, de la Asociación de Propietarios Encoro Non y de la Coordinadora Antiencoro. De su protesta, quedan como testimonio dos pintadas en el tejado de la casa con el lema «Cuíña pufero» y «¡Non hai xustiza!». El objetivo de su acción fue denunciar el proceder de la Administración autonómica en esta obra y una reciente sentencia que lo condena a una multa por una falta contra el orden público. Insiste en que su vivienda no fue expropiada, «pero sí ocupada por la fuerza y sin avisar».