Una tarde sólo para granates

La Voz

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

PRAZA DA FERRERÍA

27 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

BARULLO. No estuvieron todos, pero los que fueron armaron un barullo del quince. Pasarón no registró una entrada espectacular en el arranque de la fase de ascenso, que supuso la victoria del Pontevedra ante el Espanyol B (3-1). Pero hacía tiempo que el estadio no vibraba así. Lo hizo gracias a las ocurrencias de aficionados como Rafa Córdoba y su megáfono -alguien sugirió que no es legal introducir esos aparatos en el campo-, al calor que emanaban los peñistas en los fondos y, sobre todo, a los goles de Capi y Tonino. MUY ATENTOS. En la grada se vio muy atentos a los compostelanistas Arquero y Diego Pérez. Este último, pontevedrés y granate, se alegró tanto de la victoria del equipo local como había padecido dos días antes por la derrota del Compos en Mérida. Porque en la grada de tribuna había tanto ex-futbolista como político: estaban representadas todas las épocas del equipo, del Español de los años cuarenta al Churruca de los ochenta, compartiendo bancada con los Óscar Río, Vázquez o Alberto en activo. Estaban también invitados de lujo, como el Primera División Canabal o el ex portero céltico Maté, el más elegante del estadio con su traje de raya diplomática. PROTESTA AMISTOSA. Hubo tiempo hasta para protestar por las novedosas normas de la Federación, que prohibe a los aficionados salir del campo en el descanso. Como se puede comprobar en las imágenes de la parte superior, el propio Córdoba dirigió la rebelión antifederativa. Lo habrían apoyado, los bares de la calle Luis Otero y los vendedores de pipas, que se quedaron sin trabajar en el medio tiempo.