PRAZA DA FERRERÍA
07 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.BIRRA EN CLASE. En plena cruzada del Gobierno contra el consumo de alcohol en la calle y en el trabajo, para lo que el Ejecutivo contempla como sanción hasta 24 semanas de trabajos sociales para quien beba mientras desempeña su empleo, los alumnos de ciclo medio y superior necesariamente tienen que ir por otro lado. No se trata de un acto de rebeldía, sino de formación académica pura y dura. Ayer conocieron los secretos de la elaboración de la cerveza y, como el saber no está completo sin una clase práctica, después de la conferencia tuvo lugar una moderada cata de la popular bebida. Las clases teórico-prácticas forman parte de un ciclo formativo mediante el cual los alumnos podrán conocer además los procesos de elaboración de otras bebidas como el orujo de Galicia o los vinos de las diferentes denominaciones de origen de la comunidad autónoma. EL MONSTRUO DE LA CERVEZA. No se confundan. El monstruo de la cerveza no es ese tipo de hincha británico con una oronda barriga, la cabeza rapada y los vasos capilares de la cara a punto de estallar, capaz de engullir varias docenas de jarras sin acudir ni una sola vez al baño ni levantarse de la silla. Nada más lejos de la realidad. El monstruo es el nombre técnico que recibe la mezcla de malta, lúpulo, cebada y agua que sirve de base a lo que será la cerveza una vez haya fermentado. Toda cerveza que se precie debe contar con un 50% de malta, según pudieron conocer ayer los alumnos de Hostelería. Partiendo de esa base, el resto es combinar los componentes y el proceso de fermentación hasta obtener el punto adecuado. De forma que al final, y como para gustos hay colores y sabores, bajo una sombrilla ahora que se acerca el verano, puede uno pedirse una aler o una lager, dependiendo de si se desea una cerveza de fermentación alta o baja. MÁS DE TREINTA MILLONES DE LITROS. Después de escuchar la detallada exposición de Ramón López, miembro del departamento de distribución de Estrella Galicia, los futuros restauradores se tomaron una merecida cañita. Tendrían que beber muchas y durante un largo período para agotar una producción anual de 35 millones de litros.