MARTIÑO SUÁREZ CRÓNICA Un encuentro de fútbol sala femenino disputado en Pontevedra acaba en pelea y con una jugadora en el hospital Lamentablemente, en esto del deporte hombres y mujeres se parecen bastante. Un partido de fútbol sala femenino de categoría cadete, disputado en Pontevedra entre el Sagrado Corazón y el Combarro, derivó el sábado en una ensalada de tortas, golpes y patadas que acabó con una de las jugadoras en la sala de urgencias del hospital de Montecelo. La agredida y su madre dicen que las rivales fueron a por ellas; el delegado visitante afirma que las mismas progenitoras locales provocaron los incidentes.
29 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El acta policial, levantada justo después de los incidentes, es concisa. En ella, la madre de la agredida, vecina de Cotobade, defiende que varias jugadoras del Combarro pegaron a su hija, tirándola al suelo y dándole patadas en la cabeza. La chica, de quince años, acabó en el hospital de Montecelo, donde, según cuenta ella misma, estuvo «desde a unha ata as seis da tarde». El lunes pudo ir al colegio, pero «con moita dor de cabeza» debido a los golpes. No lo ve tan claro el delegado del Combarro. A su juicio, fueron las locales, y en especial sus madres, las que provocaron el altercado y, además, no hicieron nada por evitar unos enfrentamientos en los que todas dieron y todas recibieron. «Eu tamén teño rapazas de doce anos con golpes, ¡con golpes de pais!», precisa. Entre trece y quince años Lo que sucedió fue lo siguiente: el sábado por la mañana se disputaba en el polideportivo del colegio Sagrado Corazón, en Pontevedra, un partido de fútbol sala femenino de categoría cadete, es decir, en el que participaban jugadoras de entre trece y quince años. La rivalidad entre el Sagrado y el Combarro venía de antes: «Xa aló [en Combarro] me agrediran», cuenta la chica, «pero non desta maneira». El encuentro, que acabó ganando el equipo visitante por 2-5, fue tenso. «Houbo algún pique, pero os típicos dun partido», admite la futbolista. «As nais insultaban todo o tempo as nosas, chamábanlles fillas de puta e dicíanlles que lles ían partir as pernas», declara el responsable del Combarro. Tras el encuentro, las jugadoras visitantes se encerraron en su vestuario, y, según su delegado, madres y futbolistas del Sagrado las esperaron en el exterior, e incluso alguna hizo amago de entrar en la caseta. Una vez cambiadas, las combarrenses salieron hacia los coches, fuera del pabellón, y allí empezó la trifulca. «Se non querían que houbese jaleo, ¿por que non marcharon algo antes ou esperaron cinco minutos?», protesta el portavoz del cuadro de Poio. Patadas Y lo cierto es que jaleo lo hubo, y del bueno, con varios grupos de jugadoras, madres y parientes enzarzados en una ensalada de golpes en la que la peor parada acabó en Urgencias. «Eran tres ou catro, sacáronme do coche, tiráronme ó chao e déronme patadas», narra. «Tamén lle pegaron á miña mai e á miña irmá, que saíron do coche para defenderme, e a unha señora que viña co equipo». Conmocionada, la jugadora fue trasladada en ambulancia a Montecelo. Poco después, llegó la policía.