La historia interminable de Mogor

MARCOS GAGO Corresponsal MARÍN.

PONTEVEDRA

Los carniceros lamentan la falta de avances sobre el matadero tras la última reunión con la delegada La prolongada suspensión de la actividad del matadero de Mogor -desde el pasado agosto- exaspera a los carniceros de Marín y de Bueu que no ven ninguna salida a este conflicto. Xunta y Concello se culpan mútuamente del cese del sacrificio de reses, pero los carniceros dicen ser los únicos perjudicados.

30 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Un grupo de carniceros, que se reunió con la delegada provincial de Sanidade el martes, salió de la reunión con el mismo desaliento con el que entró. El conflicto sobre el matadero ha derivado en posturas inamovibles en las administraciones implicadas, que impiden el reinicio de la actividad. «La delegada no puso inconveniente ninguno a reabrir el matadero, pero pide al Ayuntamiento que entregue un programa de trabajo para garantizar que se harán las mejoras necesarias», apuntó ayer uno de los carniceros. En este punto es donde se encuentra el problema. «El alcalde quiere un compromiso de la Xunta de que las obras iniciales servirán para el levantar la suspensión, y si no es así no está dispuesto a abrir», aseguró otro. Y este es el debate en el que están enzarzadas ambas administraciones desde hace varios meses, concretamente agosto del año pasado, cuando Sanidade ordenó la suspensión cautelar del sacrificio de bovino. Los carniceros rechazaron la oferta del Concello de que este colectivo profesional asuma la gestión del matadero y los costes de su mantenimiento. El gobierno local -que no encuentra tantos defectos en el matadero como manifiesta la Xunta- afirmó, en su día, que ha elaborado un proyecto de mejora del suelo, paredes y pintado de los materiales de la sala de sacrificios, pero a cambio, demanda de Sanidade el compromiso de que estas obras serán suficientes para reanudar la actividad. Las demás exigencias de la Xunta se realizarían a través de subvenciones solicitadas a la Administración autonómica. Inspección Esta propuesta tampoco convence del todo a la delegada, al parecer. Uno de los carniceros afectados señaló que Sanidade exige el comienzo de las obras y un cronograma de actuaciones a lo largo de los próximos meses. Después la Xunta enviaría un inspector que certificase que el matadero cumple las condiciones higiénicas vigentes.