La circunvalación, a prueba

La Voz

PONTEVEDRA

05 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Una de las contadas infraestructuras estratégicas para la ciudad sobre las que aún se mantiene mínimo consenso entre las fuerzas políticas pontevedresas es la circunvalación de la ciudad. El PP y el PSdeG cedieron bastante al ver como el BNG enterraba el primitivo proyecto de entrada a la ciudad desde Bora por el Lérez -databa de la época de Pérez Touriño en la secretaría para las Infraestructuras- para sustituirlo por un anillo en torno a la ciudad. Teóricamente, este anillo debe ir desde la autopista en Alba hasta el nudo de O Pino en Salcedo, atravesando Lérez, Mourente y Marcón, si bien Fomento baraja conectarlo con la N-550 más al sur del nudo de O Pino, actualmente bastante saturado de tráfico. El consenso sobrevive de momento, si bien la prueba de fuego llegará cuando se conozca el trazado. Entonces se sabrá si el gobierno local mantiene su propósito de incorporarlo al futuro plan de ordenación urbana Las tres rupturas de consensos básicos sobre infraestructuras hacen peligrar la llegada a Pontevedra de miles de millones de inversión en los próximos años. A diferencia de otras ciudades, donde se han suscrito acuerdos estratégicos en temas básicos sobre los que no había discrepancias insalvables, Pontevedra sigue siendo una jaula de grillos cuando se abordan cuestiones fundamentales para su futuro. En algunos casos, se buscan incluso ridículos puntos de fricción -muchas veces artificiales- que sumar a las discrepancias lógicas e inevitables entre las distintas fuerzas políticas locales.