Trece años por poner la oreja

REDACCIÓN PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

Visto para sentencia el caso de las escuchas telefónicas para destapar adulterios

07 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Trece años de cárcel. Ésa es la condena que le puede caer a Faustino Otero Cabaleiro, detective imputado en la trama de escuchas dirigidas a revelar adulterios que se terminó de juzgar ayer en la Audiencia de Pontevedra, si el tribunal de la sala primera confirma las tesis del fiscal. El ministerio público le imputó una tentativa y cuatro delitos consumados descubrimiento de secretos. Pedro Vicente Aguayo Valverde, técnico en equipos electrónicos, se enfrenta a una petición de pena de siete años, mientras que para Florentino Portela González, al que el fiscal definió como «un mandado dentro de la agencia de investigación», solicitó veinticuatro meses de cárcel. Para el resto de procesados, un matrimonio de A Estrada, la directora de un colegio de Mos y su secretaria, pidió un año. Orígenes de la trama Este caso, según explicó el ministerio público, nació a raíz de que un Juzgado madrileño pinchase en 1997 el móvil del detective buscando pruebas de un presunto delito de narcotráfico. Lo que en realidad se descubrió, «es la punta de un iceberg de lo que pudo haber ocurrido», ya que las evidencias aportadas en la causa corresponden a un periodo de quince días y está «probado que en 1990 se interceptó un teléfono público de una cafetería de la ciudad del Lérez», explicó el fiscal. La defensas solicitaron la libertad de sus clientes, ya que, como señaló Modesto Barcia, abogado de Otero, «no tuvieron ánimo de atentar sino de averiguar si los maridos cumplían los deberes conyugales». Después de tres exhaustivas jornadas, este juicio quedó visto para sentencia. No obstante, la acusación particular advirtió que el Tribunal Supremo puede «ordenar repetirlo al considerar como un defecto formal que la audición de las grabaciones se realizase a puerta cerrada».