La «capadora» de San Mamede

Cristina Barral Diéguez
CRISTINA BARRAL CORRESPONSAL | CUNTIS

PONTEVEDRA

Lorena Bobbit, la americana que cortó el pene a su marido en 1993, tuvo en Cuntis una antecesora

02 feb 2019 . Actualizado a las 17:52 h.

«Entonces la desdichada/al verse junto a la fiera/con el mayor disimulo/echó mano a la barbera/que siempre llevaba oculta/para su propia defensa/y fingiendo una caricia/hizo ris-ras con la izquierda/y segó de un solo tajo/dado con mucha firmeza/todo lo más inflamable/del bribón Xan da Panela».

Esta es una de las estrofas del romance de los hermanos Rey Posse que relata el caso de la capadora de Cuntis, que incluso llegó a ser representado en un teatro de Vilagarcía en los años treinta. La composición nos presenta a la Lorena Bobbit de Cuntis como una mujer honesta que tenía a su marido emigrado en América.

Una noche fue agredida en su propia casa por un «hombre de mala vida» que para ganar una apuesta y satisfacer su líbido la violó sin ningún tipo de escrúpulo. Sin embargo, el autor del artículo sostiene que los romancistas cuestionan indirectamente la honestidad de la mujer, al insinuar, su relación sentimental con un cura. Según testimonios que todavía recuerdan el suceso tal como fue, realmente la honesta mujer, conocida popularmente como Dolores da Eiriña, y que efectivamente tenía el marido emigrado en Cuba, era la amante del mozo en cuestión. Al parecer, una noche éste se presentó en su casa para anunciarle que tenían que romper las relaciones, ya que quería casarse con otra mujer. Dolores, sin mostrar resentimiento, le habría pedido un último momento de gozo antes de la ruptura definitiva. Satisfecho el deseo y aprovechando que Xan dormía, cogió la afilada navaja de barbear y le cortó el pene sin vacilar. Posteriormente, Dolores se presentó en el juzgado de Cuntis ante el secretario, Mario Blanco Torres, hermano de Roberto, escritor y periodista asesinado en 1936, portando el órgano en un papel y declarando que había sido violada. Después de un período en prisión, se fue a Buenos Aires, donde ella y su marido Severiano regentaron durante unos años un negocio de marmolistería hasta que regresaron a Cuntis. Marcos Seixo relata que los hechos se produjeron no en la villa de Cuntis, como cuenta el romance, sino en el lugar de Montesandeu, parroquia de San Mamede de Piñeiro, y concretamente en un caserón, recientemente restaurado, desde el que se otea el valle del río Gallo. Precisamente, Gallo era el apellido de soltera de Lorena Bobbit y que recuperaró tras divorciarse de John.