Vacas muertas en la cuneta

CARMEN G. DE BURGOS Corresponsal BARRO.

PONTEVEDRA

Vecinos de Barro exigen que no se dejen reses inertes cerca de sus viviendas A los vecinos de Barro los animales que les dan de comer les ocasionan también algún que otro conflicto. Cuando aún no han soltado las vacas salvajes retenidas por haber ocasionado supuestos daños a sus tierras, los ganaderos se encuentran ahora con que algunas reses muertas son depositadas en las proximidades de sus hogares en espera de que venga el camión de la Xunta que ha de llevárselas.

11 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El hedor que desprenden los animales resulta insoportable, y la visión que sugiere una vaca que lleva más de veinte horas muerta no es más agradable que su olor. Los vecinos de la parroquia de Perdercanai, en el Concello de Barro, lo saben bien. La de ayer no fue la primera vez que algún ganadero del municipio, o de la colindante Moraña, traslada el cuerpo inerte de sus reses a la zona en espera de que haga aparición alguno de los camiones que la Xunta pone a disposición de los propietarios gratuitamente. Una vez avisada, la Consellería de Agricultura envía al lugar solicitado el vehículo que transportará a la res a las instalaciones donde será incinerada. El servicio, sin embargo, puede sufrir alguna alteración y no llegar al sitio indicado en el plazo que sería deseable. Esto fue lo que sucedió en Perdecanai. Los vecinos entienden la posibilidad de que estos incidentes se dén, pero solicitan a los responsables que habiliten un lugar adecuado para depositar las vacas mientras el camión no llega para no tener que soportar sus desagradables inconvenientes.