Pontevedra está muy por debajo de la media española en empleo femenino en el sector de la construcción España presenta las cifras más altas de la Unión Europea en cuanto a participación del sector de la construcción en el Producto Interior Bruto nacional, con una aportación del 7,8 en 1998. Así lo indica un informe de la Fundación Encuentro, denominado España 2000, en el que dedica un amplio capítulo al citado sector. Otro de los apuntes más significativos del organismo es que el mayor problema es la falta de mano de obra cualificada, así como la escasa presencia de mano de obra femenina. Así que, ¿por qué no unir ambas carencias fomentándolas a un tiempo? Así, el titular dejaría de ser utopía.
03 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.En Pontevedra trabajan más de un millar de féminas en la construcción, pero la inmensa mayoría -por no decir la aplastante- no salen de las oficinas más que, en todo caso para dirigir una obra, porque técnicas sí hay, y la delegada del Colegio de Arquitectos de Galicia en Pontevedra, Teresa Táboas, es un buen ejemplo. Fundamentalmente, este 2,9% del total de mano de obra que emplea este sector, realiza tareas de contabilidad, secretariado o administración en constructoras, consulting o estudios..., pero es difícil encontrar a una mujer ataviada con mono por vestido y con un cubo de cemento por bandolera. Es una de las asignaturas pendiente del mundo laboral. Pontevedra además, con ese 2,9% de mujeres en la construcción, se sitúa muy por debajo de la media nacional, que, según el estudio de la Fundación Encuentro, está en un 5%, porcentaje que el estudio califica obviamente de «escaso». No obstante, se constata que, a pesar de esta escasez de mano de obra femenina, algo se ha avanzado en los últimos años, ya que el tímido desembarco de las féminas se ha duplicado en este período. El informe de Encuentro viene a ratificar asímismo lo que ya había indicado el presidente de la patronal de la construcción en Pontevedra, APEC, Ángel Fernández Presas, con motivo de la celebración en la capital pontevedresa del Salón de Prevención de Riesgos Laborales: la escasa cualificación de la mano de obra, condición que se subraya ahora como uno de los principales problemas de esta actividad. Pero ni desde la Administración -salvo tímidas actividades en las Escuelas Taller-, ni desde los sindicatos de trabajadores se fomenta la formación de las mujeres hacia este importante sector. Los rápidos cambios tecnológicos en la construcción, así como el riesgo que entraña esta actividad demandan un personal cada vez más preparado en el manejo de las nuevas maquinarias y aplicaciones informáticas, capaz de plasmar en las obras las últimas técnicas constructivas. Sin embargo, es uno de los que aglutina menor nivel formativo. Libro Blanco de la UE Además, según la dinámica de la construcción, que se ha duplicado en el último año, es inasumible para la escasa mano de obra cualificada. ¿Por qué no, entonces, matar dos pájaros de un tiro, si se tiene en cuenta que España se caracteriza por un desempleo femenino muy fuerte y una baja actividad económica de las mujeres? Si las descendientes de Eva ya se han incorporado a sectores tan tradicionalmente masculinos, ¿por qué no logra penetrar en esta actividad que, además, figura en alguna de sus especialidades como uno de los principales viveros de empleo? Así lo dice la Unión Europea en el Libro Blanco de Delors, en el que se diseña una estrategia a medio y largo plazo para la creación de empleo señalando 17 ámbitos de ocupación.