«Cada emigrante tiene su librillo»

La Voz

PONTEVEDRA

LÓPEZ PENIDE «Si existiera alguien que hubiera resuelto nuestros problemas, seguramente ahora no estaríamos aquí». Con estas palabras definió Manuel Garrido García, vecino de Sanxenxo, el porqué de la constitución esta primavera de la Asociación de Emigrantes Retornados de Pontevedra y Provincia, que él mismo preside. La organización contará con un asesor jurídico que se encargará, a nivel nacional e internacional, de tramitar los asuntos judiciales de los asociados.

11 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Con un «cada emigrante tiene su librillo, tiene su historia», Manuel Garrido García, natural de Sanxenxo, eludió profundizar en sus veinte años como emigrante. Este pontevedrés, que regresó de Holanda el 1 de octubre de 1985, afirmó que la asociación que él preside surgió porque «nadie velaba por nuestros intereses, por lo que nos vimos obligados a crearla. Si existiera alguien que hubiera resuelto nuestros problemas, seguramente ahora no estaríamos aquí». _¿Cómo recuerda la emigración?
_Cuando rememoro y habló de esa época de mi vida, lloro. Cada emigrante tiene su librillo, tiene su historia. Permítame que guarde la mía para mí.
_ ¿Tuvo que renunciar a algo para regresar?
_En Holanda deje un puesto laboral muy bueno. Trabaje durante esas dos décadas sin haber firmado nunca un contrato.
_ Y a nivel social...
_He dejado muchísimas amistades. Me integré en su sociedad completamente. Sólo piense que, sin ir más lejos, la empresa en la que trabajaba contaba con tres mil operarios y yo era el único español.
_ ¿Porqué regresó?
_Volví, en principio, por mi hijo. Cuando regrese, mis padres y mi hermano se habían muerto. Sólo me quedaban mi mujer y mi hijo, que se habían venido dos años antes que yo.
_ ¿Cuando surgió la idea de constituir la asociación?
_La idea de crear la Asociación de Emigrantes Retornados de Pontevedra y Provincia surgió en enero del año 2000 a raíz de un problema que existía en esos momentos en Holanda.
_ ¿Podría especificar un poco más?
_ La situación, resumiéndolo todo, fue que a partir de principios de este año, Holanda promulgó una ley por la que aquellos emigrantes retornados a sus países de origen perdían una serie de derechos que tenían antes. Haber regresado a Pontevedra supuso la perdida de unos derechos adquiridos.
_ En este sentido, ¿cómo podría su asociación hacer frente a esta situación?
_Desde este viernes somos plenamente legales. Mientras realizábamos los trámites burocráticos, no nos movimos. Por ahora, lo primero que hicimos, precisamente, fue contratar a un abogado para que solicitase el reglamento comunitario que han firmado todos los países de la UE y que está relacionado con esa ley holandesa. Aún no he tenido tiempo de leerlo, pero ya es algo. El siguiente paso será informarnos de si la normativa aprobada en Holanda sigue en vigor o no.