Álvaro Vila, investido como regidor de la villa con el apoyo de Ciudadanos, en un pleno al que asistió el que fuera alcalde durante 47 años, Manuel Gallego
16 jun 2019 . Actualizado a las 11:34 h.Después de 47 años de gobierno del Partido Popular Taboadela cambia de color político, y de alcalde. Sin bastón de mando, tal vez porque hasta ahora no había hecho falta, el traspaso de poder entre el que ha sido el regidor más veterano de Galicia, Manuel Gallego, y el socialista que lo sucede en el cargo con sus cuatro ediles y el apoyo de Ciudadanos, Álvaro Vila, se materializó con buen tono, abrazos y apretones de manos. Sin tensión.
El propio Gallego, que no concurrió a las pasadas elecciones, no tuvo reparos en aceptar la invitación de la corporación para asistir al pleno de investidura, aprovechando el envite para repasar su trayectoria. «A maioria de todos os que estades aquí nacestes todos sendo eu alcalde», admitió, asegurando que su legado «vai a quedar na historia de Taboadela». Recordó el único regidor que ha tenido la localidad de Taboadela desde la democracia que cuando tomó posesión como concejal, allá por 1967, no existía ni la casa consistorial. Cinco décadas después las cosas eran muy distintas. «No ano 2010 o concello fixo un calculo do que tiña: case 30 millóns de euros de patrimonio», dijo, presumiendo de dejarle a su sucesor un ayuntamiento «sen unha peseta de débeda».
Pero a Vila no le interesa tanto el hecho mismo de tener ahorros -más de 800.000 euros en tres cuentas corrientes- como la posibilidad que le brinda para hacer cosas. «O concello non está para gañar diñeiro, senón para xestionalo e invertilo», aclaró, destacando que entre sus proyectos más inmediatos está poner en marcha la piscina municipal y el campamento de verano, así como afrontar los servicios de extinción de incendios y limpieza de carreteras. Luego llegará el tiempo de formalizar «ideas estructurales para el concello».
Y para ese diseño de políticas locales quiere contar el socialista no solo con Roberto Blanco, el edil de Ciudadanos que le dio su apoyo, sino también con los que no le votaron, los tres del PP, o se abstuvieron, como hizo Xosé Antón Calviño, de la formación Veciños de Taboadela, VETA. «Todos os que queiran sumar van a ser benvidos ao concello, que está aberto a todos», anuncio, congratulándose de que por fin Taboadela haya dejado atrás el pasado y prometiendo gobernar «para el pueblo y por el pueblo».