«Es sano que nos veamos las caras»

Rubén Nóvoa Pérez
rubén nóvoa OURENSE

OURENSE CIUDAD

miguel villar

Ourense reúne en un torneo a 300 seguidores de los videojuegos en línea

02 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El ocio en torno a un ordenador ha cambiado tanto que a uno se le ponen los pelos de punta. De aquellas partidas casi clandestinas en el Spectrum de los años ochenta a las sesiones en línea que permiten a jóvenes de diferentes rincones del planeta poner a prueba su destreza con los mandos, ya sea en una partida de fútbol o en una batalla campal. Sin embargo, de vez en cuando es importante volver a la esencia y romper las barreras. Ese es uno de los objetivos que persigue el Torneo de Magic y Videojuegos (TMV) que se celebra durante dos fines de semana consecutivos y que llegará a su fin el sábado en el Espazo Lusquiños de Ourense. «Es sano que nos veamos las caras. Es algo que potenciamos, ya que por mucha digitalización que haya es bueno el contacto físico y apostamos por ello», explica Alberto Núñez que, junto a Miguel Pérez y José María Núñez, es el alma de un evento que espera reunir entre ambas entregas a unas 300 personas.

A su llamada no solo acuden los ourensanos. Hay participantes que vienen desde otros puntos de España y también de la vecina Portugal. Además de por verse las caras, vienen atraídos por los premios que se reparten y que superan los 3.000 euros, en los diferentes torneos competitivos. «Vimos que en Ourense había mucha demanda de un evento de este tipo, que son más habituales en ciudades más grandes como Barcelona, Madrid o Bilbao», explica uno de los organizadores. En la parte competitiva, las grandes apuestas son año tras año el «magic» y la competición delante de la consola del FIFA, el superventas futbolero. Pero el Espazo Lusquiños no solo estará abierto para la competición. El evento tiene una parte lúdica, en la que el público en general podrá disfrutar de la sensación de probar los nuevos volantes de la Play Station 4. «Son volantes de simulación con un coste de material elevado para hacer carreras en línea. Damos la opción de tener las sensaciones de un piloto en una carrera real», asegura Alberto Núñez.

La otra gran atracción del TMV es la competición de «magic». Más desconocido para el público en general, se trata de un juego de cartas coleccionables que se intercambian y que mueve una importante cantidad de dinero. «Lo primero que llama la atención es la edad de los participantes. No son niños, es gente que tiene una media de entre 28 y 35 años. Al alto nivel supone tener una importante capacidad adquisitiva, ya que cada participante tiene su baraja y vale mucho de dinero. En Ourense hay campeones de España que tienen unas colecciones valoradas en cerca de 60.000 euros. Es un negocio desconocido y que impacta», explica Alberto Núñez.

La dinámica de la competición puede asemejarse a una partida de ajedrez, pero con cartas que tienen unas dinámicas que mezclándolas provocan una serie de efectos. «Es un juego de astucia», resume.

Para esta edición del torneo ourensano se contó con la colaboración de importantes expertos de Santiago, Vigo y Ourense. La cuota ourensana la pone Pablo Grande, que es un coleccionista y diseñador ourensano al que le van a dedicar un juego de mesa que saldrá próximamente al mercado. «Apostamos también por la gente de casa, para que se vea que hay calidad», detalló Alberto Núñez.

Espazo Lusquiños

La iniciativa que concluirá este sábado cuenta con el respaldo del Concello de Ourense, que se involucra en un certamen que también sirve para poner el foco en el Espazo Lusquiños. El centro, que fue financiado con cargo al Plan E, estuvo durante meses cerrado por la falta de personal. El nuevo gobierno popular lo ha relanzado y pretende convertirlo en un referente para los jóvenes ourensanos.

El evento. El Torneo de Magic y Videojuegos (TMV) prevé reunir a 300 personas en sus dos entregas. La última cita tendrá lugar este próximo sábado.

El programa. Mezcla la competición de «magic» con los duelos en los videojuegos más demandados por los participantes.