El hombre que prendió un fuego para «asar uns chourizos» es el fundador de un grupo ecologista

La jueza lo envió a prisión por el incendio de Os Blancos

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Xinzo / La Voz

Prisión provisional comunicada y sin fianza es lo que la jueza de Xinzo impuso el jueves a Miguel Ángel Martínez Novoa después de escucharlo en calidad de investigado por su presunta relación con un incendio que se produjo el domingo en el municipio de Os Blancos. El suceso tuvo su origen en una finca propiedad de la esposa del detenido, donde estaban asando unos chorizos y preparando un churrasco. Arrestado el miércoles por la mañana en las dependencias de la Guardia Civil de Vigo, ciudad donde reside, la Fiscalía lo considera autor de un delito de incendio forestal que podría ser castigado con penas de prisión de hasta seis años, al valorar la superficie, que fue de una hectárea, y también que el fuego fuese provocado en un momento en el que las condiciones climáticas o del terreno incrementaban de forma relevante el riesgo de propagación de las llamas, circunstancia que detalla el apartado del Código Penal ponderado por la fiscala y la jueza de Xinzo.

La representante del ministerio público sustentó su petición de prisión para el autor del incendio en el riesgo de comisión de otros delitos. Considera que no hizo nada por apagar el fuego. Y valoró, además, las supuestas dificultades que el investigado puso para poder practicar las diligencias necesarias, «incluso para su detención». Mantuvo un forcejeo con los agentes que le comunicaban los motivos de su citación en el cuartel de la Guardia Civil de Vigo, con una posible denuncia por resistencia.

Martínez Novoa es un veterano ecologista. En 1981 fue uno de los fundadores del Movimiento Ecologista de A Limia (MEL), agrupación que trabaja por la preservación del medio natural antelano. Martínez, que trabaja en el Juzgado de Instrucción número 3 de Vigo, ocupó durante años cargos de responsabilidad en esa asociación, donde fue secretario y uno de sus inspiradores.

Fuentes vecinales indicaron que el presunto incendiario padecía en los últimos tiempos algunos problemas personales por los que estaba tomando medicamentos contra la ansiedad. El jueves, tras conocer la decisión de la jueza de Xinzo y antes de entrar en el coche de la Guardia Civil que lo trasladaba a prisión, se limitó a comentar, con aire aturdido: «Só facía uns chourizos».

Martínez es autor de un libro sobre la riqueza medioambiental antelana. Irónicamente, uno de ellos se denomina Holocausto incendiario. También escribió textos de poesía dedicados al paisaje y a la riqueza ambiental limiana.

«Poño a man no lume por el»

El actual presidente del grupo, Manuel García, descartó la posibilidad de que Martínez fuera autor de un incendio intencionado. «Poño a man no lume por el», aseguró el presidente.

El movimiento ecologista emitió anoche un comunicado en el que los miembros del grupo defienden a su compañero y consideran que «é un cabeza de turco ante a sociedade para que a Administración lave a súa imaxe». En el grupo ecologista MEL muestran su extrañeza por lo ocurrido. «Non entendemos nin sabemos que é o que puido pasar, pero aseguramos dende este grupo que non puido ser intencionado. É inexplicable e froito do grave estado depresivo no que se atopaba ultimamente. Miguel non é un pirómano».

«Hizo lo que pudo para controlar el fuego cuando vio el alcance de las llamas»

La defensa del detenido pidió su libre absolución. Para su abogado, se trató de una mera imprudencia, y no fe consciente de las condiciones en el momento de prender fuego. Hizo todo lo que pudo por controlarlo cuando se percató del alcance de las llamas y, aunque él no pudo llamar para pedir ayuda, pues había perdido el teléfono móvil, otra persona que estaba con él solicitó la presencia de medios de extinción, que llegaron, según resalta, cuando aún se encontraba allí. Subraya que el detenido plantó castaños en la finca de su esposa y enfatiza que no existe riesgo de fuga, por el arraigo que tanto él como su esposa tienen en Vigo, donde ambos son funcionarios. Tampoco cree la defensa que haya riesgo de reiteración delictiva. La jueza, no obstante, optó por la prisión.

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