Hay vida más allá de la política... y no tiene nada que envidiarle

Excargos políticos de PSOE, PP y BNG narran cómo han vivido la reincorporación a sus respectivos trabajos y el abandono de la vida pública


ourense / la voz

La precampaña para las elecciones generales del próximo día 20 de diciembre mantiene a pleno rendimiento la maquinaria de las diferentes opciones políticas que concurren a este nuevo encuentro con las urnas. Diez candidaturas aspiran a conseguir representación por la provincia de Ourense en el Congreso y en el Senado. Los resultados obtenidos dentro de tres semanas fijarán el perfil del poder en la circunscripción electoral para los próximos cuatro años, una foto fija en la que populares y socialistas acaparan tradicionalmente todo el protagonismo. Los resultados del 20D quitarán o pondrán razones, y en el caso que nos ocupa verificarán si PP y PSOE siguen con su hegemonía o, por el contrario, los ourensanos desean que nuevos proyectos y siglas defiendan sus intereses en las dos cámaras estatales.

Algunos candidatos mantienen desde hace años la representación de sus respectivos partidos, de forma destacada las dos fuerzas mayoritarias. Una situación que es denominador común en las sucesivas citas con las urnas -de las municipales a las autonómicas- y que provoca no pocas tensiones en los diferentes partidos y plataformas. Aunque, como en todo, hay vida más allá de la primera línea de la representación política y la vuelta a la vida cotidiana y a las responsabilidades profesionales es el horizonte que aguarda a los que ostentan cargos públicos.

De la crisis total a los paseos

Algunos como el exdelegado de la Xunta, Rogelio Martínez, el exalcalde y la exteniente de alcalde del Concello de Ourense, Agustín Fernández e Isabel Pérez, o la exdiputada en el Congreso Laura Seara son ejemplos de políticos que han dejado la primera línea del ejercicio de la política desde los cargos públicos para reincorporarse al día a día de la vida cotidiana. Con todo, el panorama no es lineal ni la tipología se dibuja con elementos comunes: hay excargos políticos que han cerrado su ciclo en la vida pública y otros no descartan regresar en el futuro.

El caso del exalcalde de Ourense, Agustín Fernández, resulta paradigmático en el discurrir marcado por los acontecimientos. En el 2007 decidió dar un paso adelante para ir en las listas del PSOE, como independiente, para aportar su experiencia en economía. Ocho años estuvo en la corporación municipal y acabó ostentando responsabilidades varias además de llevar la Concellería de Economía -de él llegaron a depender Policía Local, Bomberos o Urbanismo-. La crisis que provocó la operación Pokémon, con la dimisión del entonces alcalde Francisco Rodríguez y el abandono del BNG del gobierno municipal, lo acabó convirtiendo en alcalde de Ourense.

Fueron años duros, difíciles y convulsos que pasaron de un gobierno en minoría al enfrentamiento entre sectores del PSOE -la famosa batalla de pachistas y paquistas- y la retirada de competencias a los díscolos de su propio partido. Agustín Fernández se ha reincorporado a su puesto de inspector de Hacienda y ha pasado página. No reniega de lo vivido -«foron oito anos dunha experiencia que calquera desexaría ter»- y se queda con los buenos momentos: «Valoras o respeto e o cariño de a xente de a pé. A que te vén saudar sen coñecerte e aos amigos que manteñen a lealdade».

Rechaza haber vivido una etapa dura y sus reflexiones recalan en otro escenario: «Ás veces a presión e o ter que desenvolverte en escenarios difíciles é o que te fai máis forte. Aprendes a valorar a lealdade e o traballo en equipo e a maior satisfacción que podes ter é levar os proxectos a bo porto a pesar dos contratempos cos que te podas atopar». La palabra lealtad es un término recurrente en la conversación con Agustín Fernández, al que nunca se le pasó por la cabeza llegar a ser alcalde pero que valora la experiencia de una forma satisfactoria. «Certamente non era a previsión. Pero ás veces na vida non está todo escrito, eu ía para botar unha man en Economía, e é algo que che pode pasar. E ser alcalde do teu pobo é a maior aspiración que pode ter calquera».

Junto a la lealtad -la que no tuvieron los díscolos con el proyecto del gobierno municipal- pone la responsabilidad, la misma que le llevó a firmar el derribo de una casa al existir una orden judicial al respecto: «Era o meu deber, podería non ter asinado e deixar a patata quente ao seguinte. E non pasaría nada. Mais era un acto de covardía. É como agora que dimiten os do comité ético da Deputación para non ter que condear o comportamento de Baltar. Se asumiches unha responsabilidade cumpre con ela. ¿Ou para que pensaban que era?». El exalcalde se ha distanciado de la política, se ha reencontrado con un trabajo en el que empezó hace 33 años y saborea la vida sin los compromisos que tuvo hasta mayo: «Dou largos paseos, leo moito, disfruto cos meus amigos e co meu neto». Y pronto del segundo: «Xa non queda nada, unhas poucas semanas».

Reencuentro con los clásicos

Isabel Pérez ha seguido el mismo camino que su excompañero de grupo de gobierno y ha cerrado un ciclo: «

Sempre tiven claro que a actividade política e pública é unha situación totalmente interina. Ademais eu gosto da miña profesión e para min o ensino é algo vocacional

». Imparte clases de Latín y Griego en su centro «de toda a vida». Un instituto, el Chamoso Lamas de O Carballiño, que bien podría pasar por una cámara política. Isabel Pérez (BNG), Francisco Rodríguez (exalcalde de Ourense por el PSOE) y Manuel Prado (alcalde de Beariz, del PP) comparten claustro -«

somos os máis veteranos

», recuerda la nacionalista- y hasta que se jubiló también ejercía como docente en el mismo Bernardo García Nóvoa (exBNG y actual edil de Alternativa Veciñal do Carballiño).

Partidaria de limitar los cargos públicos -«non é bo nin para a política nin para as institucións. Aínda que hai que recoñecer que iso é un paradoxo e o normal é ver xente que fai o que sexa por ocupar un cargo»- y del respeto institucional -reconoce haber vivido momentos convulsos en el Concello y señala comportamientos, actitudes y posturas, de todos los grupos, que nunca debieron producirse-, Isabel Pérez no añora para nada la representación pública. Al día siguiente de dejar el Concello «entrei na miña aula, lembrei o clásico de Fray Luis de León -?Como decíamos ayer?- e ata hoxe».

Vacaciones y amigos

Reconoce la exedil de Cultura de Ourense su devoción por Cicerón, Platón y Aristóteles y la máxima de que los clásicos ya lo habían inventado todo: «

Tamén na política; todo o que acontece xa pasou en Grecia e Roma

».

En el caso de Rogelio Martínez su vuelta a la vida cotidiana le está permitiendo disfrutar de las vacaciones que no se cogió en los siete años que ejercició como delegado de la Xunta. Unos meses para desconectar y valorar su futuro laboral son sus objetivos. Su casa en A Arnoia, la viña y la huerta ocupan una buena parte de su tiempo, donde también tienen protagonismo las citas con amigos y proyectos pendientes. En abril de 1979 fue el alcalde más joven de España y desde la alcaldía de A Arnoia pasó por la Mancomunidade do Ribeiro, la Diputación de Ourense -entre 1991 y 2009- y la delegación de la Xunta, donde cesó el pasado 8 de octubre. Antiguo trabajador de Caixa Ourense, se ha acogido al ERE de Abanca. La política sigue en su punto de mira, aunque no es algo inmediato: «Agora voulle botar unha mán ao meu amigo Viso, xa lle dixen que contase conmigo para o que necesitase». Podría regresar a primera línea como senador -es el suplente del primer candidato al Senado del PP-, aunque su prioridad es otra: «Voume meter a fondo co esperpéntico asunto xudicial que teño pendente para rematar canto antes con el. E non descarto voltar á política. Creo que aínda podo aportar moito ao PP».

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