POR ESTAS PIÑAS NO PASA EL TIEMPO Ellos resisten los años, a veces con el viento en contra y la nieve a favor. No fallan a su cita anual. Familia, amigos, brindemos por vernos. ¡Y a cumplir juntos muchos más!
21 ene 2017 . Actualizado a las 18:24 h.Hace tanto tiempo que nadie se acuerda de cómo empezó. Pero los primos Blanco de O Barco de Valdeorras llevan casi veinte años reuniéndose todas las noches del 5 de enero, como reyes. A veces falta alguno, pero con los años se han ido uniendo más. Algunos de los primos, incluso, no habían nacido cuando se celebró la primera cita. Y hoy la viven como el que más. Yuly, Laura, Herminio y Ana Blanco López; Cristina y Hervé Blanco Pardo; Ángel y Silvia Blanco Rodríguez; Roberto y Susana Blanco Domínguez; David, Álvaro y Diego Blanco Pato; y Fany y Daisy Núñez Blanco son los que comparten mesa. A ellos se unen, en ocasiones, sus parejas. Muchos de ellos residen en Valdeorras, por lo que su relación es cercana. Y aunque es posible ver a alguno de los primos juntos algún día que otro, la cita del 5 de enero los sienta a todos a la misma mesa. «Nos llevamos muy bien. Eso es fundamental. En ocasiones no podemos estar todos», pero la xuntanza se celebra igual.
«Antes lo organizábamos unos cuantos y ahora decidimos que cada año sea uno», explica Yuly Blanco. Pero el ritual que siguen es siempre el mismo. Antes de la cena quedan en algún local de O Barco y, cuando están todos, acuden al restaurante. Siempre uno distinto. Una vez que cenan, ríen y hablan de «la familia», sigue la fiesta. «Quizás comenzamos a vernos la noche de Reyes porque eran nuestros padres quienes nos reunían, pero la verdad es que no nos acordamos. A ellos les encanta que nos juntemos y para nosotros ya es una tradición», dice Yuly, que tendrá que organizar la siguiente.
«Somos 40 en ruta y queremos ir a más»
Llevan en ruta ocho años y se proponen quedar al año más de una vez. «Lo pasamos muy bien. Y como sabe a poco queremos ir a más. Estamos a ver si organizamos otra para abril», dice Marta Vilariño, la portavoz de este grupo de amigos que se mueve en torno a los 38 o 40 miembros que ha llegado a pasar en Manzaneda «una noche tan clara que con una foto se podían reconocer las galaxias». La suya es una quedada de aire familiar que se celebra cada año en octubre o noviembre, en función de los puentes y las reservas en el lugar. Digo familiar no porque compartan apellido sino porque, como se suele decir, los amigos son la familia que uno elige. El destino ha ido variando con el tiempo, pero no ha perdido la «naturalidad». Hasta las Médulas desde O Courel. «O Courel fue uno de los primeros sitios a los que fuimos y repetimos varias veces en Casa Chaos. El dueño es muy amable, les enseña los animales a los niños y hasta se apuntó a la partida de póker de los chicos», cuenta Marta. «A nosotras, después de la ruta, nos gusta más lo de charlar».
El as de estas quedadas -«sin estreses, para desconectar, ¡la antena puede pillarnos lejos!»- se lo sacaron de la manga Luis Ornosa y alguno de sus compañeros de los Dominicos o de Económicas en A Coruña. Marta y Luis son una de las parejas que no quieren fallar. A ellos se pueden unir Eva, Gerardo, Bea, Paul, Jose, Nanda, otro Jose, María, Silvia, Fernando, Luis, Ana, Mónica, Marc y «los valientes Juanjo y Patricia», que suelen apuntarse a esos tres o cuatro días para disfrutar sin wifi como la única pareja sin hijos. Los niños son parte del equipo titular: Laura, Álex, Gerardo, Marta, Sabela, Belén, Jorge, Adrián, Bea, Ana, Pablo, Diego, Fernando, Román, Sara, Marcos, Jorge ¡y un Diego más! saben que los pies son para caminar; y en la Devesa da Rogueira dejaron a sus mayores atrás: «Algunos adultos tuvieron que dar la vuelta a mitad de ruta, pero ellos aguantaron bien». Asar castañas es otra de las cosas que hacen en estas xuntanzas que, de buenas, tardan en llegar. En la foto posan precisamente tras la recogida de castañas en una de sus citas. «La familia de Ana recoge castaña para vender, kilos y kilos en una hora. ¡Nosotros no recogimos na! jajaja», dice Marta. Pero quién no aprende algo pasándolo bien.
«A 'los pistachos' nos une la nieve»
Se llaman Pista Negra, y el color de sus cazadoras les ha puesto nombre coloquial. Son los pistachos. A estas alturas tienen «pistachitos y pistachitas» a los que contagiar su afición por el esquí. La nieve les unió hace casi 20 años. Fue en el 98 cuando «presentaron en sociedad», en el Batikano coruñés del Orzán, este club en el que unos vienen, otros van y otros resisten como el que más. Pero la convocatoria no falla al estrenar año. «Al principio hacíamos el viaje desde Galicia a los Alpes franceses en autobús. ¡Todo un día de viaje! Algunos Fin de Año los celebramos en la montaña, a veces sin televisión...», cuenta Javi, uno de los miembros de Pista Negra. ¿Y las uvas? «Nos recuerdo llamando a casa minutos antes de las doce para poner el teléfono en modo altavoz y oír las campanadas». Al principio se organizaban para hacer cada uno un plato en Nochevieja. «A mí una vez me tocó hacer los entrantes, hice unos melocotones rellenos de atún, huevo cocido, aceitunas y mayonesa, una receta fácil que me pasó mi madre», comparte Javi.
El primer viaje fue al Pirineo francés. Luego llegaron muchísimos más. A veces arrancaban el 1 enero. «Llegábamos al bus con los gorros y el espumillón de Fin de Año», y venga palizón sobre ruedas y exaltación de la amistad. «Con el tiempo nos hicimos mayores -revela Javi-. Y pasamos del Gran Hermano de compartir apartamento cutre a ser más sibaritas, a viajar en avión, ¡ojo, con low cost! e ir a chalets con sauna y spa donde nos ponen el desayuno, la merienda y la cena». Buenos recuerdos conservan los pistachos de la década dorada del club, en que se fueron a estaciones de los Alpes franceses, del Tirol austríaco, de Suiza o de los Dolomitas Italianos. Llegó un momento que marcó un antes y un después. Fue cuando hicieron las cazadoras verde pistacho que distinguen a un club de amigos que mezcla principiantes con expertos, novatos con veteranos, un club curtido también en bodas y nacimientos. La vida sigue la pista. Año a año. Este 2017 se pondrá a punto en unos días. Próxima estación, Méribel, Alpes franceses. ¿Vamos?
Sígueles. Dejan la pegatina de Pista Negra allá donde van, sea una estación de esquí o... Tarifa, Roma, Beverly Hills. Y el pistacho que llega justo allí donde está la pegata debe hacerse una foto que atestigüe el encuentro. Este grupo cumplió los 19. ¡Superada la mayoría de edad!