Domótica

JUAN C. MARTÍNEZ

NOGUEIRA DE RAMUÍN

COMO TODOS los años por estas fechas, SIMO nos acerca los últimos avances de la electrónica aplicada. Lo más destacable, según los expertos, es el progreso de las tecnologías wi-fi, gracias a las cuales ya no tienes que enchufar nada para conectarte a Internet: la red se capta en el aire. Pero a los legos nos impactan más las novedades caseras, eso que se llama la domótica. Ya hay una nevera con conexión a la web que podrá comunicar con el supermercado y pedir que le repongan lo que le falta en la barriga. Y una lavadora que te envía un mensaje al móvil en cuanto acaba la colada. Y coches que avisan si detectan que el conductor va adormilado. Sólo falta un guante articulado a la altura del reposacabezas para que te dé un capón mientras la voz electrónica canta: «¡Espabila, amo, que te vas a la cuneta!». El contraste funciona y frente a máquinas tan listas, los usuarios parecemos más tontos. Lo avanzaba hace años el lúcido Pepe Ferreiro, el escritor y periodista de Nogueira de Ramuín: «Unha casa intelixente para enchela de parvos». Con tanto suplemento electrónico, la humanidad civilizada parece flojear en recursos mentales; sólo así se explican las carencias intelectuales y morales de algunos líderes del mundo. Pero la domótica nos salvará: cuando en el futuro el votante vea que los candidatos a la presidencia son tan idiotas como él, siempre puede actuar con responsabilidad y dejar que la decisión la tome su lavadora.