Persuadir y no imponer

| MANUEL-LUIS CASALDERRREY |

MASIDE

22 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

HA PASADO el Día das Letras Galegas. Os adaís da lingua, en sus arengas de ese día, reconocían que el número de practicantes de gallego ha disminuido. Para recomponer la situación proponen medidas que recuerdan a las de años anteriores. Deberían de reflexionar y, en todo caso, consultar con un gabinete psicosociológico con el fin de encontrar el camino máis axeitado a la resolución del problema. A mi modesto entender, la imposición (do galego no ensino, na xustiza, na banca) nunca conduce a resultados duraderos, porque, en cuanto la imposición desaparece, las personas ejercen su libertad y actúan como mejor les parece. El camino sería persuadir, seducir, fascinar, enfeitizar, engaiolar, pero nunca impoñer. La indudable belleza de muchas palabras galegas puede ser un camino para que la gente las emplee aunque hable castellano. El idioma vivo de Galicia ha sido siempre una mezcla de castellano y gallego y gracias a eso se ha mantenido. La Voz ha conseguido que una serie de personas propusiesen palabras bonitas en gallego. Venció bolboreta. Una campaña de persuasión para que la gente se decida a usar o galego no seu falar, podría ser: cuando piense en mariposa, diga bolboreta. A mi nadie me preguntó, si lo hubiesen hecho hubiese propuesto carrabouxo (bugallo, en Maside), paspallás, onomatopeya del canto de ese paxariño o carqueixa. Mimen el gallego vivo que se sigue hablando en pueblos y barrios. Ahí es en donde se conservó y ahora no entienden o falar dos políticos e adaís (adalides) da lingua.