Xoel Gómez está al frente de A Fenda, una tapería y también un espacio artístico y cultural en el rural
05 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.A Fenda es más que un restaurante. Lo tiene claro quien le dio vida, el ourensano Xoel Gómez. Después de llevar 25 años dedicándose a la fotografía profesional, pasión que heredó de su padre, en el 2019 decidió cambiarlo todo y apostar por un negocio un poco más culinario. Lo abrió en Maceda, en la casa en cuyo bajo estaba situado su estudio de fotografía, en la calle Aureliano Ferreiro.
Remodeló las dos plantas de la construcción. Abajo puso la tapería, que cuenta con una gran terraza situada en la placita del pueblo que tiene delante. Arriba hay una espacio dedicado al entretenimiento y la cultura. «É unha especie de ludoteca para nenos, pero ten unha sala na que tamén se imparten clases de pilates, de ioga, de expresión corporal...», explica. Ahí hace equipo con su pareja, Ana María Silva, que se encarga de algunos de los cursos. Ahora, con la pandemia más relajada, la intención de ambos es ampliar esta oferta: «Dinamizar a cultura con outras opcións como obradoiros de fotografía e doutras artes». Pero antes, una paradita en las mesas de su tapería para comer. «É unha proposta honrada, na que traballamos con produtos da época e de quilómetro 0», dice Xoel. Una cocina muy cuidada, en la que prepara elaboraciones para todos los gustos. En A Fenda hacen huevos rotos con cebolla pochada, picaña a la plancha, hamburguesas de vaca caldelá o pizzas con ingredientes diferentes como el pesto. «Todo é feito na casa, dende as masas ás salsas de tomate da horta», cuenta. Sus postres triunfan, como el brownie con helado de yogur y cereza ácida. Y además en un ambiente agradable y distendido. Dentro de un espacio en el que a veces organizan un concierto y otras la gente viene a disfrutar de un rato a solas y a leer alguna de las opciones que plantea la pequeña biblioteca que tiene A Fenda. «Está composta polas obras de amigos, de coñecidos, de autores galegos de poesía, literatura ou mesmo ilustración infantil», puntualiza Xoel. Pero es que en este local de Maceda lo tienen claro: «Queremos alimentar o estómago e o espírito. Que haxa unha atmosfera de comunicación, de conversa e debate». Hay que probarlo.