25 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.
O noso. Incendio forestal alarmante junto a un pueblo de la montaña ourensana. Una vecina explica a la tele, en castellano con sintaxis gallega: «La casa ardía, si no vienen de fuera a ayudarnos». El piloto del hidroavión quizá fuera ucraniano, pero el resto de la cuadrilla, lo más de fuera que era sería de Xinzo o de Celanova. Un mundo ancho y ajeno. La sensación de pertenencia a una comunidad sigue limitada en gran parte de Galicia a un círculo de radio corto, de cinco o diez kilómetros. De fuera vienen los hidroaviones, pero también los planes provinciales y no digamos las normas autonómicas. Queda por delante un largo trabajo de integración; hay que decirles que todo esto, del Miño al Eo, también es suyo. Y luego, mirar aun más allá.