Teatro Solpor, medio siglo de comedia sin censura en Celanova: «O cura don César sempre apoiaba»

Maite Rodríguez Vázquez
Maite Rodríguez OURENSE / LA VOZ

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Grupo de teatro Solpor de Celanova.
Grupo de teatro Solpor de Celanova. MIGUEL VILLAR

El grupo afronta la nueva temporada con 19 integrantes, solo tres de ellos hombres, por lo que la directora, Camila Álvarez, hace un llamamiento a que se anoten más chicos

04 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El Grupo de Teatro Solpor de Celanova vive un buen momento. Cuenta con 19 componentes, tres de ellos varones, dato que destaca su directora, Camila Álvarez Rivero, pues siempre cuesta más animar a los hombres a acercarse a esta disciplina, lo que provoca que algunos papeles masculinos tengan que ser interpretados por mujeres.

La agrupación teatral celanovense surgió ya hace más de cincuenta años, allá por 1974, como una de las primeras actividades culturales que pusieron en marcha los hermanos sacerdotes Cesáreo y Manuel Iglesias cuando llegaron para hacerse cargo de la parroquia de Celanova. El grupo tuvo un paréntesis de unos siete años y, además de a Camila, tuvo a Alfredo Vázquez como director durante una época. Incluso hubo una etapa en que todos se dirigían unos a otros, cuenta Álvarez Rivero, que lleva 43 años en el grupo.

Si bien siempre fueron una formación de aficionados, en Solpor no se arredraron a la hora de afrontar obras complejas. Las comedias clásicas forman parte de su repertorio. Camila que apunta que ahora están buscando alguna obra de Shakespeare. «Gústame moito o teatro clásico e hai menos problemas de adaptación, se ben hai que prescindir dalgunha personaxe. Facemos comedias porque nos gusta o humor e porque queremos que a xente  veña a pasalo ben», explica la directora, que durante una época también escribió textos para el grupo.

La última que representaron este año, O enfermo imaxinario, el clásico de Molière, fue muy celebrada y volverán a ponerla en escena el domingo 21 de diciembre en el AMIC, el auditorio de Celanova. Allí se reúnen los actores y actrices cada viernes para sus ensayos. Realizan la lectura de la obra nueva, taller de dicción, trabajo gestual y de voz e improvisación. La directora confiesa que es perfeccionista y detallista: «Gústame que o pouco que faga saia ben. Son exixente. Dou carta branca ao principio para que lean e miren no dicionario cada palabra. O 50 % de que saia ben unha obra é saber ben o papel».

Es una disciplina sacrificada, que exige compromiso con el grupo: hay que aprenderse un papel y no faltar a los ensayos, ya que entonces no pueden preparar bien la obra. Lo hacen «por amor a arte e por facer algo para o pobo», enfatiza. Ni cobran entrada ni reciben remuneración. Lo más gratificante es «o aplauso final». Camila Álvarez recuerda que, en estos cincuenta años, siempre pusieron en escena las obras que querían, dentro de sus posibilidades. «Nunca houbo censuras e o cura, don César, sempre apoiaba», esgrime. Ahora siguen contando con empresarios colaboradores, que echan una mano con el transporte o los decorados. La directora hace un llamamiento a que se apunten más chicos de todas las edades. Por el grupo pasaron celanovenses como el guionista Carlos Montero o los actores Nacho Nugo y Germán Prenta, que han hecho carrera profesional en el sector.