El desmoronamiento paulatino del baltarismo


Quizás por los efluvios del cava que quieren que deje de ser español, quizás por la adrenalina de los afectos navideños o, quizás, porque mañana es el día de los santos inocentes, los dedos se vuelven perezosos a la hora de abordar la noticia de la semana, las elecciones generales. Todos se sienten ganadores aunque el auténtico triunfo haya sido el de En Marea que logró meter una cuña en el hasta ahora monolítico bipartidismo PP-PSOE. Los nuevos parlamentarios del PSOE están más felices que unas pascuas pues han arreglado lo suyo aunque el partido haya quedado hecho unos zorros con enfrentamientos típicos de Sicilia. Los nacionalistas lamentan su enésimo fracaso del que no lo había rescatado ni Quintana, el exalcalde de Allariz, candidato al Congreso en los mejores momentos del BNG. ¿Y el PP? Al cronista le entra pereza al escribir a contracorriente de Baltar (el de ahora) que se declara satisfecho porque Ourense es la segunda provincia de España en apoyo al PP. Como ya dediqué una crónica a trazar una paralelismo entre el cuento El Rey desnudo y el presidente del PP, evito nuevas redundancias. Sus corifeos le aplauden y no encuentra a un militante que, en un rasgo de lealtad, le diga algo así como: «Que no, José Manuel, que no; que fue un desastre; que los 85.729 votos están muy lejos de los 132.631 que, con tu padre al frente, obtuvo el PP en el 2004; que desde que cogiste el partido en el 2010 vamos de sangría en sangría (113.972 votos en las generales; 90.026 en las autonómicas. 82.005 en las municipales y 85.279 ahora); que Ciudadanos, con desconocidos y sin campaña, te quitó 15.000 votos; que a pesar de ganar en feudos de  alcaldes socialistas (lo que demuestra tu error en la elección de candidatos a regidores de esas villas) como O Barco, Verín y O Carballiño, el mapa de la provincia, tiene tres concellos más que en el 2011 de color rojo; que?». Como nadie le habla de esto ni de la sangría de votos que le supone al PP las aventuras erótico-laborales de su presidente, pues no seré yo quien le saque de su ensueño con un exhaustivo análisis de los porqués (¡que los hay!) del paulatino desmoronamiento de un baltarismo que mudó su rostro amable y populista de antaño por el presuntuoso y prepotente de hogaño.

«Carguiño». Ni siete días le duró la independencia a Asunción Morgade, la nueva alcaldesa de Rairiz. El 17 decía en La Voz: «No me siento vinculada a ningún partido». El 23 ya había fichado por el PP no se sabe si rendida ante el constatado poder de seducción de su presidente o bien porque se hizo bueno eso de que «si queres coñecer ó galeguiño, dalle un carguiño». Ahora tendrá que lidiar con la ilegalidad de su puesto tras haber informado la secretaria que su elección fue ilegal y no ajustada a derecho. Y habrá que ver si el fichaje hace que el edil Ferreiro («levo tapando eiquí moita merda pero non vou tapar máis») reconsidera su opinión o sigue tapando excrementos.

Don Pedro. El sacerdocio y el periodismo están de luto. Se fue Pedro Gómez Antón, expárroco de Cristo Rey pionero de Radio Ourense y colaborador de La Voz de Galicia. En su adiós, el obispo le calificó de «hombre bueno, fiel y disponible». No me queda más que agradecer su permanente testimonio como persona y su magisterio como periodista.

Carta Aberta a David Bruzos

Fuches, estimado deputado de En Marea, a sorpresa ourensá do 20D. Amputácheslle unha falanxe ós candidatos e líderes do PP que en campaña facían fotos con tres dedos simbolizando tres deputados. Birlachelle un escano e xeácheslle o sorriso. A súa prepotencia foi freada por alguén sen militancia política pero si, e moi activa, social e cun forte compromiso coas capas máis desfavorecidas da sociedade, estean en Ourense, Chiapas ou Palestina. Non chegas ó Congreso, como outros, da man dun padriño nin despois de pisar o criterio maioritario dos militantes. Non es home de etiquetas («acábanche configurando unha personalidade política moi ríxida», dixeches en La Voz), pero si de compromisos e de consensos. En Marea arroupoute coñecedores da túa integridade e honradez e 33.952 ourensáns avaláronte. Estou seguro que contigo Ourense terá no Congreso a un representante real e non, como é o habitual, a un mecano manexado por un partido. A provincia estará representado por unha boa persoa que chega lixeiro de equipaxe («David Bruzos é só un instrumento dá provincia») e coa mochila preparada (»cando se diga acabouse eu volvo para ou meu traballo». A túa frescura, estimado mestre metido a deputado, necesitábaa Ourense como auga de maio. Que teñas sorte e que a moqueta do poder non dilúa ó activista social comprometido que fuches, es e serás.

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