La bodega recibió una ayuda de la Xunta para el proyecto de 177.000 euros
27 dic 2025 . Actualizado a las 14:00 h.El enoturismo es todavía más un potencial que una realidad en la comarca de Valdeorras. Pero muchos ven ahí el futuro y uno de ellos es la bodega Joaquín Rebolledo de A Rúa de Valdeorras, que está dando pasos en una apuesta firme por atraer a los turistas que quieren saber más de vino pisando el territorio.
En la cova, un espacio natural excavado en la tierra que data del siglo XVIII, se habilitó una sala de catas. Se buscaba dar un paso más en las degustaciones en la zona donde los vinos tintos descansan en barricas de las tonelerías más prestigiosas durante un año, buscando contar con un sitio adecuado para la comodidad de los visitantes. La cova está situada en As Pinguelas. «Esta zona é unha xoia. A nivel arquitectónico utiliza os elementos do lugar, como os cantos rodados do río, o castaño e a pizarra», decía José Ramón R. Castellanos, cogerente de la bodega, en la inauguración del nuevo espacio. Y añadía: «Enmárcase dentro da tradición de facer viños en Valdeorras. A tendencia na elaboración de viños é volver ao esencial, ao principio, e isto é un paso máis en Joaquím Rebolledo en volver á sinxeleza».
Para llevar a cabo el proyecto, la bodega contó con una subvención de la Xunta de 177.000 euros, enmarcada en la convocatoria de ayudas a establecimientos enoturísticos. «En breve vai ser máis rendible levar a cabo accións de enoturismo, con xente que quere pagar pola experiencia, que vender viño directamente», dijo el director de Turismo de Galicia, Xosé Manuel Merelles, durante la visita a la nueva sala de catas. Destacó que, sin duda, es un complemento ideal de la economía de bodegas, restaurantes y establecimientos del sector.
En esta misma línea, en el 2024 cambiaron su objeto social para incluir también el epígrafe de explotación de alojamientos turísticos y de corta estancia. El motivo es dar forma a un apartamento turístico de tres habitaciones en la parte alta de la bodega. En un primer momento, la posibilidad de dormir en la bodega estará reservado únicamente para distribuidores y clientes. «Cando veñen de visita, sobre todo importadores de fóra, queremos completar a experiencia e que poidan quedar a durmir na adega», explica. De forma inicial esos serán los potenciales usuarios del piso, aunque desde Joaquín Rebolledo no descartan abrirlo al público en general en el futuro. «De momento, non», dice Rodríguez.