El olor de las alcantarillas

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa DE REOJO

OURENSE

21 feb 2026 . Actualizado a las 08:52 h.

Reconozco que me encanta hablar con metáforas. Tengo una amiga que dice que se me da muy bien. Pero, qué va a decir ella. Es mi amiga. Sí creo que en un momento en el que vivimos inmersos en el ruido constante, explicar las cosas bien, de forma gráfica, simplificada, puede contribuir a rebajar ese ruxe-ruxe infinito.

A veces es la actualidad —con la que los periodistas trabajamos a diario— la que se encarga de construir las metáforas. Solo hay que estar atenta, como cuando entrecierras los ojos para intentar ver una estrella fugaz, por si se te escapa.

Una metáfora que nos regala la actualidad, por ejemplo, es la situación de unos garajes próximos al socavón que mantiene cerrada la calle Pena Trevinca de Ourense desde hace varias semanas. No hay información del Concello —el gobierno local desde hace demasiados meses solo hace propaganda, pero no facilita a los ciudadanos los detalles de temas que son de su incumbencia—, pero los vecinos no podrán usar sus coches en los próximos días. Parece ser que hay que revisar el subsuelo (ay, qué necesario sería revisar otros subsuelos municipales) y los vecinos tienen claro —aunque nadie se lo haya dicho— que tiene que ver con el pastel que descubrió el socavón y que no es otro que la metáfora de la que hablaba: por arriba, donde el asfalto está bien, todo parece normal. Pero, dentro de las alcantarillas, todo se descompone. Así está la ciudad que habitamos, con muchos socavones a punto de abrirse. Si nos asomamos, tendremos nuestra propia versión del «algo huele mal en Dinamarca».