Vecinos de Pena Trevinca llevaban semanas en alerta por el hundimiento de su calle en Ourense: «Se veía venir»

Miguel Ascón Belver
Miguel Ascón OURENSE / LA VOZ

OURENSE

La maquinaria amplió este miércoles el agujero en la calzada en busca el origen del problema que provocó su hundimiento.
La maquinaria amplió este miércoles el agujero en la calzada en busca el origen del problema que provocó su hundimiento. ALEJANDRO CAMBA

El alcalde prevé que el tráfico estará cortado entre seis y diez semanas

28 ene 2026 . Actualizado a las 22:09 h.

El socavón que se abrió este martes en la calle Pena Trevinca, coincidiendo con el paso de la borrasca Joseph por la capital ourensana, era ayer todavía más grande y ocupaba ya casi todo el ancho de la calzada. Además, es más hondo, ya que una pala estuvo retirando tierra durante toda la jornada para preparar la zona para su reparación. La imagen del enorme hueco llamó la atención de numerosos peatones, pero entre los vecinos la situación no ha causado sorpresa.

«Se veía venir», era el comentario generalizado entre quienes observaban este miércoles el avance las obras. José Manuel, que vive en la zona, asegura que el pasado mes de noviembre llamó al Ayuntamiento y a la Policía Local porque el hundimiento de la calzada en ese punto ya era perceptible. «Tanto unos como otros pasaron porque no era potestad de ellos, que era de la Xunta», dice el hombre, que lamenta: «Siempre lo mismo. Hasta que pasa algo, no hacen nada».

El caso es que la calle Pena Trevinca es, efectivamente, de la Administración autonómica y, de hecho, ahora mismo está ejecutando obras en las aceras un poco más adelante, frente al colegio Irmáns Villar. Sin embargo, desde la Delegación Territorial de la Xunta aseguran que el hundimiento en ese tramo de la calzada está relacionado con las redes de aguas y, por lo tanto, su reparación era y es responsabilidad del Ayuntamiento.

Según los vecinos, las reiteradas advertencias respecto al mal estado de la calle en ese punto exacto no fueron tenidas en cuenta por el gobierno municipal. «Se veía que algo había, no sabíamos la profundidad que tenía ni cuándo iba a caer, pero se veía claramente», explica Sira Yebra, que precisa que a mediados de diciembre el hundimiento era cada vez más evidente. Al ver que el Concello no movía ficha, a principios de enero sacó una foto con su móvil en la que se observa fácilmente el bache donde se produjo el hundimiento y se la envió a Natalia González, portavoz del PSOE. La socialista trasladó esta cuestión al concejal de Infraestructuras, Francisco Lorenzo, en una reunión celebrada solo un par de horas antes de que finalmente se hundiese el asfalto. Según el PSOE, en aquel momento el edil de Democracia Ourensana restó importancia al problema.

Posteriormente, cuando ya se había producido el socavón, el gobierno encabezado por Gonzalo Pérez Jácome difundió un comunicado en el que explicaba que el lunes se detectó el agravamiento del bache y se decidió señalizar la zona afectada. El martes por la mañana se realizó una cata que reveló la existencia de un hueco de grandes dimensiones. «Non consta a existencia de redes de servizos (auga, saneamento ou gas) nese punto concreto, polo que se están a investigar as causas do desprazamento de terras», dice el Ayuntamiento, que ha cortado el tráfico en ese tramo, lo que ha obligado a desviar el recorrido de las líneas de bus 6, 11 y 13. El Concello no ha facilitado plazos para reparar los daños y recuperar la normalidad en la calle, que es fundamental para la movilidad en la ciudad por su proximidad a dos centros educativos y porque es una de las principales vías de acceso al complejo hospitalario.

Mientras, los vecinos ya bromean con la duración de los trabajos y el enorme agujero que ha quedado en la calzada. «Igual para el verano tenemos una piscina», dice Sira Yebra.

Aunque oficialmente no se han comunicado plazos, en sus perfiles en las redes sociales el alcalde ourensano asegura que, «si la obra exprés va bien», los coches podrían volver a circular por el tramo afectado dentro de entre seis y diez semanas.