Los padres del colegio Irmáns Villar protestan por la ausencia de medidas de seguridad en las obras de la calle Pena Trevinca de Ourense
OURENSE CIUDAD
Aseguran que solicitaron, sin éxito, la presencia de la Policía Local para evitar riesgos a los alumnos ante la invasión de maquinaria en los pasos de peatones
22 ene 2026 . Actualizado a las 19:51 h.En la asociación de padres del colegio Irmáns Villar de Ourense están molestos por cómo se están desarrollando las obras en la calle Pena Trevinca. Aseguran que no se están tomando las medidas de seguridad necesarias para proteger a los viandantes y, en concreto, a los alumnos de este centro de educación infantil y primaria. Ponen como ejemplo la situación vivida al principio de la semana, cuando justo en el momento de más trasiego de menores, coincidiendo con el horario de entrada a clases, un camión de hormigón ocupó completamente el paso de peatones obligando a los escolares y los adultos que les acompañaban a cruzar mucho más abajo. Las carreras y las prisas ante el inminente cierre de puertas del centro educativo provocó que algunos optasen por atravesar la calzada entre los vehículos parados por el semáforo. Así lo cuenta Ana, una de las madres miembros de esa AMPA: «Estaba toda la acera levantada del lado de la estación de San Francisco y con el cemento echado, con lo cual no se puede acceder por ese lado. Hay que llegar por la otra acera y cruzar por el paso de peatones que está frente al colegio, pero teníamos ocupado más de la mitad por la hormigonera y también levantada toda la parte de delante de entrada al centro salvo un pasillito para una o dos personas que dejaron. El paso estaba desplazado, no estaba señalizado, no había vallas para pasar sin riesgo. Los coches paraban en el paso de peatones, porque ahí está el semáforo, pero las personas no podían pasar por ahí porque estaba interrumpido, así que tenían que ir como sorteando los vehículos. Fue un peligro total».
Nada más volver a casa, esta madre llamó al servicio municipal de atención al ciudadano. No fue la única. Varios progenitores hicieron lo mismo reclamando la presencia de la Policía Local para controlar la situación al menos en las horas de entrada y salida del centro educativo. «A cada uno nos dieron una contestación. A mí solo me tomaron nota de la incidencia, a otro le contestaron que era una obra de la Xunta y que no pertenecía al Concello, a otro que era una obra de Adif, y a otra que llamase al 092. Por cierto que, cuando lo hizo, le dijeron que tenía que mandar un correo electrónico y le dieron una dirección concreta para que llegase y se resolviese más pronto la incidencia y a ver si podían enviar una patrulla a mediodía, cosa que no ocurrió», relata Ana. También les pidieron que tramitaran la solicitud con una entrada por registro con certificado digital, trámite que formalizaron desde la propia asociación.
La situación no mejoró por la tarde. Al AMPA llegaron más quejas de padres que al filo de las cuatro se encontraron una pala excavadora picando en la acera de enfrente al centro, invadiendo también el paso de peatones en ese mismo cruce frente al colegio mientras trabajaba. La asociación dispone de fotografías en las que se ve a personas esperando en el cruce y la máquina sobre las rayas blancas, sin ninguna valla de protección que delimite el paso. Explican que a esa hora suele haber tránsito de familias con niños que acuden a actividades extraescolares. «En ese momento ya estaba más que avisada la Policía Local de todas las maneras: por teléfono, por correo electrónico y también se había enviado la notificación vía registro por sede electrónica, igual que estaba avisado el Concello», añade Ana. Desde la asociación no entienden por qué la institución local no toma medidas para que se garantice la seguridad en la zona, al margen de sancionar a quién sea el responsable de la obra, enviando a una patrulla de la Policía Local a las horas de salida y entrada de clases. «A la policía solo la vimos el martes, dos minutos antes de la 9 de la mañana, que ya estaban todos los niños dentro porque cierran las puertas a las en punto. Pararon con el coche un poco más arriba del colegio, llamaron a unos de la obra, les entregaron un papel y se fueron», dicen.
La falta de control sobre la seguridad de esta obra no es el único problema que ven desde esta asociación con esta remodelación que se está haciendo en la calle Pena Trevinca. También les resulta extraño cómo se están tratando los árboles de grandes dimensiones que recorren toda esa acera desde la zona de la estación hacia el colegio y que, entre otras cosas, aportan sombra a los dos patios y al propio centro educativo. «Antes tenían un poco de tierra alrededor pero están echando capa de cemento hasta el mismo tronco del árbol», aseguran. Dicen que ya ha mandado una queja a la Consellería de Medio Ambiente ya que creen que tal cual han quedado morirán y acabarán cortándolos, con lo que el colegio perderá esa fuente de frescor.
Su queja ha sido secundada por el colectivo Amigas das árbores. El colectivo habla de «estrangulamento» de esos plátanos de sombra entre la estación de San Francisco y el colegio y se han dirigido al Concello de Ourense para pedirle que tome medidas y «que fagan os alcorques axeitados para que as árbores sigan vivindo e cumprindo as súas funcións ecosistémicas». La entidad pide que se frene el maltrato a este tipo de vegetación y a los espacios verdes que, aseguran, se repite en varias calles y zonas de la ciudad, a la que definen como ejemplo de los que nunca se debe hacer: «Un museo dos horrores do patrimonio vivo esnaquizado e ferido de morte, a deshumanizacion da cidade a pasos axigantados por gobernantes que actúan con desleixo e sen xeito».