Las cafeterías y restaurantes de la capital asumieron con filosofía las nuevas restricciones impuestas por el covid conscientes de los datos negativos
04 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.No pareció sorprenderles demasiado, quizás porque desde que comenzó septiembre y visto el cariz que estaba tomando la pandemia en la ciudad era una noticia esperada. Desde este jueves, los ourensanos no pueden tomarse un café rápido en la barra de un bar ni tampoco disfrutar de un piscolabis en las terrazas con más de 10 amigos demasiado cerca de los de la mesa de al lado. Las restricciones por la situación pandémica en la ciudad han llevado a los hosteleros a tener que acotar y reducir espacios para sus clientes.
«Así estamos de nuevo», afirma Máximo Álvarez, de la cafetería Anyan, en el parque de San Lázaro. Una banda de plástico con franjas rojas impide acercarse a la barra y en el interior del local hay únicamente tres mesas disponibles. El resto, un espacio diáfano. El Anyan es de esos locales que viven de la clientela habitual, lejos de la zona más turística o de la de ocio nocturno. Así, septiembre se preveía un mejor mes que el resto del verano al regresar a casa los ourensanos que diariamente se toman allí el cafelito. «La verdad es que estamos bastante fastidiados porque ya estábamos viendo el regreso de la gente», explica Máximo. Sin embargo, era consciente de la situación. «Se veía venir, hay que resignarse. Sabíamos que algo así iba a pasar. Menos mal que nosotros tenemos terraza, sino no podríamos abrir», afirma.
En el restaurante Habana 83, la situación es similar, aunque en este caso el espacio es mayor al servir comidas y cenas. «Hasta hoy las cosas iban más o menos bien, los clientes estaban respondiendo sin problema. Pero a partir de hoy ya hemos notado que han bajado las reservas, no hay tantas», afirma Antonio Simoes. Señala que se está viviendo una situación similar a la de hace unos meses. «Cuando empezamos a abrir, con estas mismas medidas, la gente al principio era reticente, pero poco a poco se fue acostumbrando», afirma el hostelero.
«Los padres están ahora mismo como el pasado mes marzo, esperando a ver qué pasa», Emilio Virgós, de Platero
En el comercio la situación no ha variado tanto. Muchos comerciantes señalaban este jueves que adoptan las mismas medidas que venían aplicando, con reducción de aforos. Sí que han notado un cambio drástico en las papelerías y librerías, ya que el mes de septiembre y la vuelta al cole siempre ha sido uno de sus puntales. «Los padres están ahora mismo como el pasado mes marzo, esperando a ver qué pasa, qué material deben o no comprar porque no saben cómo serán las clases», afirma Emilio Virgós, de la librería Platero. «Ni los propios profesores saben decirles qué material será necesario, ya que no pueden compartir y puede que se queden en casa», señala.
El presidente de los hosteleros: «Parecemos los apestados de esta pandemia»
El presidente de la Unión de Hosteleros de Ourense (UHO), Javier Outumuro, criticó la criminalización de la hostelería. «Parece que somos los apestados de esta pandemia. Somos los que más sufrimos y estamos señalados con el dedo», afirmó. Outumuro explica que los hosteleros han aplicado todas las normas y medidas impuestas, cuidado hasta el detalle la higiene. «Nadie habla, por ejemplo, de los bancos. La gente ahora hace todos los trámites a través de los cajeros automáticos y no he visto que los limpien y desinfecten. Y en los supermercados hay más gente que en los bares o restaurantes», criticó. Cree que muchos hosteleros se verán abocados al cierre, sobre todo los pequeños, y que el año ya está perdido. «Todos tenemos que colaborar. Nosotros y los clientes, todos somos responsables. Es necesario poner de nuestra parte para erradicarla», afirma.