Mucho que decir


Y poco que contar. Supongo que hay una frase de Arsenio Iglesias esperando a que alguien le quite el polvo para mostrarla al respetable en cada fase crítica de la vida. Ahora que todo parece volver a la normalidad, me lo imagino a él, con su pelo canoso y el semblante preocupado, pensando en el otoño mientras contempla el regreso a las terrazas.

En la interminable lista de clichés colgados a los gallegos están el del ahorro hasta la saciedad, la capacidad para amoldarse a todo lo que venga y, en particular, el «sentidiño», ese que tantas veces reclamaron los sanitarios desde que el coronavirus amagó con que se despedía, como el forajido que arrasa el pueblo y desaparece en el horizonte pero siempre con la intención de volver a hacer botín.

Entre las muchas incertidumbres que aún deja el virus de cara al futuro está esa posibilidad de rebrote coincidiendo con la gripe estacional, de la que ya advirtieron los epidemiólogos hasta la saciedad cuando se constató que del covid, por mucho que se haya avanzado en apenas un plumazo, aún se sabe poco. Tan poco que hay quien ya aparcó las mascarillas a las primeras de cambio, como si fuesen el complemento estrella de la temporada de primavera.

¿Que a cuento de qué viene esto ahora? Posiblemente a nada. O posiblemente por el exceso de euforia, tan razonablemente humano como peligroso al ver las cifras en la bajada de la maldita curva. El caso es que hay un bofetón de realidad de Arsenio para cada desdicha. Para cada inconveniente cuando vienen mal dadas. Una reflexión o quizá un consejo con la mano al aire, como aquel que decía: «Ojo a la fiesta, que nos la quitan de los fuciños».

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ourense

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

Mucho que decir