Así afrontan los colegios ourensanos un final de curso lejos de las aulas

Colegios de infantil y primaria apuestan por las alternativas virtuales para intentar mantener rutinas


ourense / la voz

Ya es oficial que los niños no volverán a las aulas este curso. Hasta nueva orden los colegios ourensanos seguirán cerrados y los más de dieciocho mil niños que estudian educación infantil y primaria en la provincia de Ourense seguirán sin ver a sus profesores ni tener contacto con sus compañeros. Al menos presencialmente, porque tras una apresurada interrupción de clases por el rápido avance del covid-19, muchos colegios han ido poniendo en marcha iniciativas para recuperar con diversas herramientas tecnológicas, la rutina escolar. La Voz ha hecho un repaso por algunos de ellos.

«Cuando estalló todo esto nos reunimos todos los profesores para ver cómo íbamos a hacer», cuenta Montse Couñago, directora del Guillelme Brown, en Pereiro de Aguiar. En pocos días pusieron en marcha una plataforma y se pusieron en contacto con las familias para poder retomar las clases desde casa. Después de Semana Santa, todos los cursos de infantil y primaria estaban listos para «volver» al cole con clases por videoconferencia. A esas alturas, además, las familias contaban ya con el material escolar, que entregó la empresa Envialia casa por casa. «Vale cualquier dispositivo, un móvil, una tableta o un ordenador; son clases de media hora y dividimos los grupos, para que las conexiones sean más fluidas», explica la docente. «El reto fue hacerlo con infantil y los primeros cursos de primaria», asegura, porque a partir de sexto los niños ya trabajaban con tabletas. Así han logrado mantener pautas entre profes y alumnos, con opciones de hacer incluso educación física, música o trabajo colaborativo.

«Lo importante es establecer rutinas y no perder el ritmo; dejar a los niños así hasta septiembre sería terrible», explica José Luis Guede, director pedagógico del colegio Josefinas, en la capital. El colegio puso en marcha un aula virtual para poder seguir con las clases en primaria, a través de videoconferencias planificadas con las que los profesores tratan de reforzar y consolidar lo aprendido este curso «sin penalizar a nadie». «Hicimos una encuesta para valorar el grado de conectividad de las familias», explica Guede. Desde el centro se repartieron ordenadores a padres que nos los tenían y se retomaron las clases a partir de seis años. En cuanto a la etapa infantil, «se estuvo llamando a las familias y ya se han iniciado las videoconferencias», asegura. «La primera idea fue el acompañamiento emocional, que los padres supieran que se iban a mantener las rutinas de trabajo», asegura el docente.

«No es lo mismo que estar en el colegio, porque ahora los que llevan la carga son las familias, que tienen que estar pendientes de que los niños estén atentos durante las clases», asegura Eduardo Babarro, director del CEIP Irmáns Villar, en la capital. «El cierre fue tan inesperado que al principio tuvimos que improvisar, pero casi desde el primer día nos pusimos a trabajar a través de la web y una plataforma para aula virtual», asegura el docente que valora positivamente el resultado de las iniciativas desarrolladas, tanto para infantil como para primaria. «Las clases son más reducidas, la mayoría de los alumnos tienen el material en su casa y en general lo llevamos bastante bien, dadas las circunstancias», admite.

También muchos colegios de zonas más rurales están consiguiendo tener a sus alumnos conectados. «Hicimos una encuesta para ver las posibilidades de los padres y minimizar la brecha digital», cuenta Iria López González, directora del CEIP Antonio Faílde, en Cambeo (Coles). Con 434 alumnos desde infantil hasta cuarto de la ESO, el colegio ha logrado mantener las clases con casi todos gracias a las videoconferencias. «Lo que buscamos es que sigan el ritmo escolar, pero sin agobiar a los padres, porque no podemos pretender que estén seis horas sentados delante de un ordenador», admite la docente. La dificultad con la que topan es que muchas familias no disponen de wifi en casa, pero compensan la deficiencia con ayuda de los profesores y la implicación del Concello, que se ocupó del reparto del material escolar y también facilita la posibilidad de imprimir material a los padres que no disponen de impresoras. «Tenemos clases por videoconferencia ya marcadas y horarios por grupos, para que no coincidan entre hermanos; al principio costó un poco, pero los padres nos van comentando los problemas que tienen y lo vamos solucionando. Es una situación nueva, así que cuanto más se facilite todo mejor», asegura.

«Para nosotros una de las cosas prioritarias es el contacto de los profesores con el alumnado, y también entre ellos», señala María Pérez, directora del CEIP O Couto, de Ourense, en el que estudian 425 alumnos. «Prácticamente todos los días tenemos videoconferencias, incluso con los de infantil», explica la docente, que asegura que a mayores los profesores usan el correo electrónico para mandar actividades a las familias, siempre siendo conscientes de que no para todos los padres es posible seguir el mismo ritmo. «A los que no pueden hacer videoconferencias, los llamamos o les escribimos, para nosotros el contacto es prioritario, incluso hemos enviado cosas por correo ordinario», asegura.

En el CEIP de Seixalbo, en el que estudian niños de cuatro ayuntamientos (Ourense, Taboadela, Paderne y San Cibrao), hubo que facilitar ordenadores a algunos padres que no los tenían y, casi desde el primer día, hay clases telemáticas, con horarios marcados por grupos. «Las dificultades vienen por los padres que viven en zonas rurales y no tienen buena cobertura, pero en general va bien», asegura la directora, que agradece la implicación de los concellos para el reparto de material escolar y la impresión de tareas.

Prima también el contacto con los alumnos en el Padre Feijoo, de Allariz. Por las mañanas, los alumnos tienen clases por videoconferencia, y «a los que no pueden conectarse, los llamamos». Para la etapa infantil, se trabaja a través de redes sociales y un blog, con conexiones y llamadas frecuentes, explica el director, Javier Fernández, que reconoce las dificultades que no tener a los niños en clase. «A distancia todo es complicado, no puedes ver como se está comportando el alumno, ni corregirlo», admite.

La comunicación ha sido también un aspecto fundamental en el colegio Maristas. «Desde el primer día ha habido implicación en profesores, alumnos y familias», asegura Rafael Gómez, docente del centro, que prestó material informático a los alumnos que no lo tenían. «Nos vemos con recursos y experiencia que nos han facilitado atender esta difícil situación, aunque ha sido más complejo en los cursos inferiores, de infantil y primero y segundo de primaria».«A partir de Semana Santa y ante la conveniencia de tener unas pautas de actuación sin dilatar más la espera por las indicaciones de la administración educativa, hemos establecido un protocolo interno de educación a distancia, regulando los cauces de comunicación e intentando mejorar la calidad de nuestra respuesta y, al fondo, la cercanía a las familias y el acompañamiento de los alumnos, tanto en su aprendizaje como en su vivencia de estos día", explica el docente. 

 «Los jóvenes demandan tecnología»

 Con 72 alumnos de Educación Secundaria Obligatoria, el colegio Mercedario de Verín ha demostrado tener una gran flexibilidad para adaptarse a las necesidades educativas obligadas por el covid-19. En pocos días lograron poner en marcha las herramientas necesarias para retomar las clases y a día de hoy todos los estudiantes siguen «entrando» en clase a las 8.45 de la mañana. «El ultimo viernes que tuvimos clase ya les dimos a todos los alumnos fichas personalizadas y en los días siguientes nos estuvimos conectando por la plataforma», explica el director J. Eloy García, que días después y ya previendo que el estado de alarma iba a prolongarse, decidió dar un paso más. «Intentamos retomar el horario con clases virtuales; primero hicimos una encuesta con las familias para ver qué medios tenían para conectarse». El 98 % disponían de un dispositivo y al 2 % restante, se les entregó un ordenador. «Nos dimos cuenta de que lo podíamos hacer y ya antes de Semana Sant estábamos funcionando», cuenta.

Las clases ahora son más reducidas, con descansos, pero asegura el responsable del centro que se ha logrando el objetivo. «Los chavales se levantan temprano, no se quedan en la cama toda la mañana, y tienen contacto con sus profesores, y la verdad es que están muy motivados. Ellos demandan tecnología, vídeos, y este nuevo método les encanta, algunos están incluso más centrados ahora que antes», cuenta el docente, que en todo caso considera positivo que los alumnos «sepan que no están de vacaciones».

Las clases «online» que se imparten a diario, con sesiones de hora y cuarto que finalizan a las dos de la tarde, se complementan con la plataforma virtual, a la que los estudiantes suben los trabajos que los profesores de cada materia les encargan y que luego ellos evalúan. Los exámenes, dadas las circunstancias, no son la prioridad. «Los docentes valoran que los alumnos hagan los trabajos y los hagan bien; hemos hecho también algún examen telemático pero ahora lo que valoramos sobre todo es la disposición, que hagan los trabajos, que debatan y hablen entre ellos», asegura Eloy, que en su primer curso en la dirección de este colegio religioso, admite «estar orgulloso de lo que estamos haciendo».

Amencer pone en marcha un plan de refuerzo educativo y en Mende orientan a los alumnos

La pandemia ha obligado a cerrar colegios pero también se ha llevado por delante las posibilidades de realizar clases de refuerzo o actividades extraescolares. Para paliar esto también están surgiendo iniciativas no presenciales, como el programa Primeira liña, que ha puesto en marcha la asociación Amencer. «Estamos a ofrecer un servizo de reforzo e apoio educativo online, para resolver dúbidas coas tarefas escolares, axuda coa organización e planificación do estudo, manter os seus hábitos dende o confinamento ou envío de material didáctico, sempre adaptado aos medios e os recursos de cada familia», explican desde la asociación, que ya ofrecía esta alternativa presencialmente.

Asimismo, en el CPI José García, de Mende han desarrollado esta semana unas jornadas de orientación académica y profesional por vía telemática, destinadas a los alumnos que cursan cuarto de la ESO.

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