La avispilla, los robos durante la recolección y el cambio climático, principales problemas
18 sep 2017 . Actualizado a las 18:14 h.Galicia es la principal comunidad autónoma productora y exportadora de castañas de España, que tiene una asignatura pendiente, la profesionalización. Afronta actualmente un cúmulo de problemas, como el avance de la avispilla, el intrusismo y los robos cada vez más frecuentes durante la época de recogida y los efectos del cambio climático.
En la campaña del año 2015 se cosecharon 20 millones de kilos de este fruto, que supusieron el abono de 30 millones de euros a los productores y que generaron un valor superior a los 70 millones en su comercialización, una vez transformados. Este peso económico, junto a su valor ecológico y cultural, son los motivos en lo que sustentó la Xunta de Galicia la creación de una Mesa da Castaña, formada por la administración y por toda la cadena que integra el sector; propietarios forestales, productores, comercializadores, industrias y una representación de los viveros de producción de planta.
La Mesa da Castaña nace con el objetivo de promocionar y mejorar este producto forestal y su aprovechamiento; apoyar iniciativas del sector para conseguir su vertebración económica y para contribuir a que la sociedad conozca esta actividad y su peso económico en Galicia, según figura en la orden de la Consellería do Medio Rural que crea este órgano consultivo, publicada el pasado 1 de septiembre.
Este órgano consultivo y de promoción nace en un momento crítico para el sector, que está a la espera de la cosecha que empezará a recoger dentro de unas semanas y que está marcada por grandes incertidumbres en cuanto a la producción y a la calidad. Las lluvias que se esperan en este mes podrían enderezar el rumbo de una campaña que se presenta un tanto particular, como consecuencia de las inusuales heladas de mayo, cuando empezaban a brotar las yemas de los castaños.
Avance de la avispilla
El presidente de la IXP Castaña de Galicia, Jesús Quintá, aseguró que son conscientes de que habrá una merma en la producción que, por el momento, no pueden cuantificar. Esta reducción obedece fundamentalmente a dos circunstancias: el avance de la avispilla, que ya alcanza al 90% de las zonas productoras y contra el que reclaman sueltas masivas de su antagónico, el Torymus Sinensis, con el que emprender la lucha biológica. Este año liberaron 175.000 depredadores naturales para combatir esta plaga que ya lleva tres años avanzando por Galicia, y que afecta en mayor medida a las plantaciones jóvenes.
El cambio climático, que en Galicia lleva aparejada una prolongada sequía, está contribuyendo al avance de este insecto. Para hacer frente a este nuevo problema, el de la ausencia de lluvias, el presidente de la IXP propone que la administración autonómica tome en consideración la posibilidad de instalar sistemas de riego en las nuevas plantaciones, con son más vulnerables a la falta de agua. De hecho, este año han tenido que echar mano de esta arma para evitar que los árboles más jóvenes se vean afectados.
Quintá considera que el riego de las fincas de castaños es también un sistema para incrementar las producciones entre un 20% y un 30%, en un sector profesionalizado. En Francia están aplicando este sistema con muy buenos resultados.
Freno a los saqueos de soutos
Los precios que alcanzó la castaña durante las últimas campañas -entre 0,80 y 2 euros el kilo al productor- han hecho proliferar los robos en los soutos, incluso por parte de grupos organizados que arrasan con el fruto y que, en algunos casos, incluso amenazan a sus legítimos propietarios. Este tipo de actuaciones han ido en aumento en los últimos cinco años, lo que ha obligado al sector a solicitar medidas urgentes, tanto a la Xunta como a las fuerzas de seguridad, que se empezarán a aplicar en esta campaña.
La Asociación de Productores y Exportadores de Productos Agrosilvestres de Galicia y la IXP Castaña de Galicia demandan mayor presencia de la Guardia Civil en las zonas de producción -en Ourense y en Lugo están las principales -para evitar el saqueo.
El sector demanda controles administrativos, mediante guías y albaranes que identifiquen al comprador y al vendedor para evitar que el fruto de los saqueos llegue al mercado.