El hostelero escultor de frutas

mabel villamarín / C. A. OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Antonio Cortés Santos

El ourensano es una gran aficionado a la talla artística de todo tipo de vegetales

10 ene 2017 . Actualizado a las 19:18 h.

La casualidad hizo que el ourensano José Luis Hermida descubriera el denominado carving, una disciplina consistente en tallar flores, figuras e incluso animales utilizando diferentes piezas de fruta fresca. Fue una foto en una revista la que atrajo la atención de este trabajador de hostelería que, muy aficionado a todo lo que se refiere a la preparación de centros de mesa y arreglos florares, decidió probar sus habilidades. Y, como él mismo asegura, empezó destrozando todas las sandías que llegaban a sus manos.

«Al principio las figuras no salen todo lo bien que desearías, los pétalos de las flores quedan demasiado gruesos, los trazos no son tan limpios…», explica el escultor, sobre las primeras pruebas que realizó.

Pero, en este caso, uno de los secretos es, además de cierta habilidad, la práctica. Y, como en todas las cosas, al cabo de un tiempo comprobó que lo que tenía en la cabeza iba poco a poco convirtiéndose en una realidad. Convertía todo tipo de frutas en flores. Esta disciplina es muy laboriosa ya que para realizar una figura pequeña se tarda al menos una hora. «Todo depende de la cantidad de trabajo que quieras hacer. De eso depende el tiempo que debes dedicarle», comenta José Luis, quien para tallar una rosa sencilla tarda una hora, pero para realizar cosas más complicadas o con más detalles necesita alrededor de tres.

Sus principales piezas de trabajo son las sandías porque con ellas puede conseguir tres colores: el rojo, el blanco y el verde. Aunque pocas frutas u hortalizas se le resisten, ya que también utiliza melones, calabazas, calabacines, manzanas, zanahorias e incluso remolacha. Esta última porque tiene unos tonos muy característicos.

A través de un amplia variedad de frutas y verduras, José Luis Hermida es capaz de crear diferentes figuras -las que le va sugiriendo el producto según lo trabaja- y preparar cestas con multitud de formas y colores. Asegura que lo que más llama la atención son las que representan rosas. Y eso que son las más fáciles de componer. Por ese mismo motivo, suele crearlas a menudo.

El lado negativo de esta disciplina escultórica- y también romántico- es que el resultado final tiene un muy corto período de vida. Se trata de un arte efímero. «Las figuras duran como mucho tres días, a partir de ahí ya empiezan a ponerse malas, cambian de color y ya no sirven», explica el artista ourensano. Su afición, afirma, llama la atención de mucha gente: particulares y también profesionales. Y por esa razón, ya le han preguntado en varias floristerías si estaría interesado en dedicarse de manera más seria a este trabajo. Convertir su pasión en algo más.

«En la actualidad, por mi profesión, no tengo tiempo disponible para dedicarme plenamente a esto, pero por la demanda que tengo a día de hoy no lo descarto en un futuro», afirma sonriente José Luis Hermida. Quizás porque la idea no le parece demasiado descabellada.