Al analizar el tamaño de las empresas en la provincia de Ourense nos encontramos que el 96 % de las mismas son microempresas, es decir, ocupan a menos de 10 trabajadores. Este dato, que en sí mismo puede parecer desorbitado, resulta menos alarmante si lo comparamos con los datos de España (95% microempresas) o con el de Europa (92% microempresas). Si nos fijamos en la parte contraria de las tablas estadísticas, observamos la falta de grandes compañías en nuestra provincia, con la consabida excepción de Coren y sus filiales, seguidas muy de lejos por la empresa del sector textil STL, y unas pocas empresas más. El escaso tamaño de los negocios ourensanos es sin duda uno de los puntos débiles de la economía de nuestra provincia. No voy a negar que las microempresas tengan, frente a las firmas de más tamaño, la fortaleza de la flexibilidad para adaptarse a los cambios que puedan ser necesarios para el mantenimiento de su actividad económica. Sin embargo, de manera general, son las empresas más grandes las que ostentan mayor productividad y competitividad. Es por ello que resulta fundamental favorecer el crecimiento de las empresas de nuestra provincia, ya sea a través de su crecimiento natural o promoviendo procesos de integración o fusión entre las mismas. Y son las administraciones públicas las que deberían pensar si pueden hacer algo al respecto cuando legislan y cuando gestionan nuestros recursos.