¡Fátima, ojú!


Ourense es de las provincias que mejor se comporta en descenso del paro juvenil. Tan ancha como larga se quedó la ministra de Empleo (cierto que es la misma que agradeció a la Virgen del Rocío «su ayuda para salir de la crisis», así que el nivel ya era conocido) en funciones, Fátima Báñez, en su visita a la provincia. Y lo dijo como si fuera bueno. ¡Ojú, chiquilla, qué coraje!, que diría mi prima la sevillana. ¿Y no será que en Ourense baja cada vez más el paro juvenil porque no hay jóvenes? ¿Es que no se sabe lo de la pirámide poblacional? ¿Y lo de que Ourense es una provincia de abuelos, con nietos emigrados buscándose las castañas como antes hicieron los que ahora peinan canas? ¿Es que no se dio un paseo por la calle? Porque en la capital vale, pero claro, igual es que de la moqueta a la carretera secundaria había mucho tránsito y Báñez no se dio un paseo por el rural ourensano -lo que viene siendo la mayoría, vamos- para ver que hay concellos donde ver a un joven es casi un milagro. ¿Y trabajando? Pues casi para hacerle una foto. ¡Qué coraje produce ver a quien se supone que estuvo 4 años trabajando para mejorar la situación laboral del Estado, tenga frases que podrían ser graciosas si el asunto no fuera serio! Más de un político debería aprovechar las clases con coachings, analistas y demás parafernalias para dejar de parecer un sketch de Martes y Trece (ya de por sí, también cuestión algo anticuada) y empezar a comportarse como lo que son... Personas que trabajan y cobran de lo que otros pagan de sus impuestos para mejorar la calidad de vida de todos. ¿Qué ilusa soy, no? Seré que me he puesto romántica.

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