No soy de las que sigo de manera obsesiva ciertos deportes, aunque sí soy seguidora de un club. No entiendo los entresijos que existen dentro de las federaciones, clubes y demás lugares en donde el deporte es lo de menos. Pero hay algo que me trae de cabeza y que creo que nadie todavía ha sabido explicar bien. Por lo menos, a mí. ¿Por que el Club Ourense Baloncesto no jugará en la ACB este año y sí en el 2016? Me gustaría que alguien me lo argumentara como si fuese un niño de cinco años. Alguno de los que animó al club hasta el final. De los que suplicaron a sus padres que les compraran las bufandas, les pintaran la cara y les acompañaran al último partido. Ese que si se ganaba, por le menos eso nos dijeron, subiríamos de categoría. No entiendo, tampoco, como a algunos nos les cae la cara de vergüenza simplemente con proponer la inconcebible idea de subir dentro de un año. Y de aceptarla, claro. A no ser que las explicaciones no se deban dar a un niño de cinco años, por eso de que no pierda temprano la inocencia. Lo del COB de estas últimas semanas me ha recordado al tema del AVE y a los continuos retrasos. También al del Museo Arqueolóxico y a su remodelación. A ver si tenemos suerte con los presupuestos del estado del año que viene. Incluso me ha hecho dudar de que la Vuelta salga de un balneario de Ourense. Una con el tiempo, y también con las promesas, se hace cada vez más incrédula. En fin. Espero que pase rápido el 2015, porque el 2016 va a ser la leche en la provincia. O no.