Un programa de prevención del CHUO logra reducir a la mitad los intentos de suicidio

Fina Ulloa
Fina Ulloa OURENSE / LA VOZ

OURENSE

El plan de intervención intensiva comenzó a funcionar en abril del 2009 y atiende a personas de toda la provincia 

11 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Los resultados de la evaluación del programa de intervención intensiva para conductas suicidas, que se puso en marcha hace seis años en el CHUO, están generando mucho interés en la comunidad sanitaria. Sus autores han recibido, desde la publicación de los datos que reflejan el resultado de su trabajo, numerosas consultas y propuestas para intervenir en comisiones y reuniones. No es de extrañar ya que, salvo una experiencia en Barcelona, no existe en toda España otro abordaje similar para prevenir el suicidio o la reincidencia en los intentos de personas propensas a este tipo de conductas. 

Pero además, los resultados publicados por el equipo del CHUO demuestran que la apuesta da resultado. Mientras que antes de poner en marcha este programa, los pacientes tratados con el tratamiento convencional, recaían en un 20,6 % de los casos, con este plan de intervención se ha reducido al 10 %. Es destacable que, tal y como matiza Teresa Reijas, psicóloga clínica del programa, ese descenso se ha demostrado independientemente de los perfiles de los casos, es decir, se reduce sin diferencias en cuanto a edad, sexo, necesidad de ingreso tras el intento índice y diagnóstico agregado. «Los resultados muestran que las personas que reciben tratamiento en el programa de intervención intensiva tiene menos reintentos, necesitan ingresar en psiquiatría menos y el tiempo transcurrido desde el inicio del tratamiento y el primer reintento es mayor», resume. Junto a ella firman el estudio que resume su trabajo de estos años, el psiquiatra E. Ferrer y la enfermera de la unidad, Amparo González.

Una de las claves de ese éxito, que diferencia a este programa es precisamente el abordaje de cada caso de modo multidisciplinar, lo que permite diseñar un plan personalizado para cada paciente. «El paciente no se adapta a un tratamiento prefijado; es el tratamiento el que se adapta a cada paciente», resume Reijas. 

Otra de las claves está en que el abordaje del trabajo psicológico se basa en tratamientos cognitivos conductuales realizados siguiendo protocolos de actuación que han demostrado su eficiencia. La rapidez de respuesta es otro de los secretos del éxito. Las personas esperan menos de quince días para entrar en el programa desde que se detecta que tiene una conducta pro-suicida o desde que se produce un intento. 

En este aspecto es clave el trabajo de los médicos y enfermeras de Primaria, que recibieron formación específica para localizar a esos pacientes potenciales antes de poner en marcha el programa. La duración del tratamiento es de un año y el trabajo asertivo, es decir el seguimiento, incluso a través de consultas telefónicas de los pacientes, por parte de los profesionales es otro de los aspectos diferenciadores. 

Aumentan los menores de 25 años

En cuanto a los perfiles de los pacientes tratados en este tiempo, el estudio refleja una importante diversidad, aunque Teresa Reijas recuerda que hay una importante incidencia en mayores. Algo que suele ser habitual en este colectivo, más proclive a caer en situaciones de depresión debido a sus propias condiciones de deterioro físico que, en el caso de Ourense o Lugo, suma además el factor de la soledad y el aislamiento debido a la dispersión poblacional y el abandono de los núcleos rurales. Pero Reijas alerta de otro perfil que crece entre los pacientes del programa. «Desde hace año y medio detectamos un aumento de menores de 25 años que nos preocupa; aunque  todavía es pronto para sacar conclusiones», señala.