Cuarta generación de comerciantes

Continúan una saga fundada en Valdeorras por un cántabro en 1881


O BARCO / LA VOZ

Tercera y cuarta generación de una familia de comerciantes. Con la quinta llamando a la puerta, aunque todavía pendiente de ver si la querencia por el negocio pasa de romanticismo infantil. De momento, es Carlos Terán, la cuarta generación, la que sigue al frente de Ricardo Terán S.L.

Nacía el espíritu emprendedor de la familia en 1881. Nacía el primer negocio de los Terán, fecha que los sitúa entre los más antiguos de Ourense. Mucho pasado a las espaldas. Y mucho futuro a la vista.

Todo comenzó con la llegada a Valdeorras de Félix Terán Gómez desde su Cantabria natal para trabajar como jefe de equipo en la construcción del ferrocarril. Conoció a la que sería su mujer, Balbina Arias, y abrieron un comercio y panadería en la calle San Roque. Con seis hijos pequeños y apenas 42 años, el hombre murió de un ataque al corazón. Su viuda continuó el negocio con la ayuda de sus retoños, que se fueron desvinculando hasta que solo quedaban dos. Acabarán por seguir caminos separados.

Uno de ellos, Ricardo, decidió entonces trasladar el comercio de su madre a una calle más céntrica (Rúa Nova, hoy Pérez Lista) y abrir una tienda de frutos del país, con la que fue pionero en la venta de cereales, abonos y piensos. Pasaron los años y, en la década de los cincuenta, su hijo mayor, también Ricardo, entró a trabajar con él. El pequeño, Carlos Luis, tenía otros planes. «Yo pensaba seguir estudiando», reconoce ahora, pero su hermano le pidió continuar la tradición. Ayudó también que amigos de la familia le animasen, al ver ahí un buen futuro. Así que finalmente se convenció. Entró en el negocio en los sesenta, aunque no fue hasta los setenta que, con el padre ya jubilado, los hermanos se hicieron cargo del negocio.

Comenzó entonces una etapa de prosperidad para la empresa, con la apertura de una nave en A Pobra para la venta de cereales. Crearon también una empresa de transporte de mercancías por carretera y ya, en los noventa, pusieron la vista en la venta de animales de compañía, piensos compuestos y productos agrícola-ganaderos. Reformaron la tienda de la calle Pérez Lista y abrieron una en A Rúa. Surgía entonces Agricentro; de los primeros autoservicios en la comarca. En 2002 lanzaron Garden Sil, una tienda dedicada al jardín, donde encontrar desde barbacoas a fuentes de agua o muebles de exterior. Todo se mantiene a día de hoy.

Mientras pasaba parte de lo anterior, llegó la jubilación para los hermanos y la gerencia pasa a Carlos Manuel Terán Búa, el hijo de Carlos Luis, que entró en el negocio en 1993, aunque en realidad «llevo desde siempre ayudando en navidad y verano», apunta. Fue al volver de la mili cuando decidió que en el negocio familiar estaba su futuro. Y el padre, encantado: «Me alegraba que siguiera; que igual que nosotros continuamos la tradición, él también lo hiciera». Juntos destacan la satisfacción que produce trabajar para uno mismo, sin jefe. Aunque todo tiene sus contras. La vida familiar se resiente. «Conciliar es más difícil», apostilla el hijo. Ambos coinciden en señalar que jamás se arrepintieron de la decisión. Espera el padre que el mismo camino sigan sus nietos (de 9 y 5 años). «Mi deseo sería que hicieran una carrera relacionada con la tienda, porque todos los conocimientos son buenos. Nosotros aquí los tenemos porque los fuimos mamando, pero con una carrera te defiendes mejor», resalta. Saber es fundamental en un negocio que lucha contra las grandes cadenas. Porque cuando un cliente va al pequeño comercio busca no solo un producto, sino también un servicio, dicen. «La gente confía en las recomendaciones que le damos; nos pide consejo e información», dice el más joven. Saben hacerlo. Llevan más de 130 años haciéndolo.

«Yo pensaba seguir estudiando, pero mi hermano me convenció para seguir la tradición y no me arrepiento»

Carlos Luis Terán Padre

«Siempre me tiró el negocio familiar, por la satisfacción tan grande que es trabajar para uno mismo»

Carlos Manuel Terán Hijo

Apostando por el asociacionismo como vía de progreso

El apellido Terán siempre ha estado ligado a la asociación de empresarios de Valdeorras (Aeva), de la que forman parten desde su creación. Y no solo eso. Carlos Luis Terán fue uno de los socios fundadores. «Yo fui el primer presidente de Aeva», cuenta con orgullo. «Siempre tuve espíritu de cooperación y de unión», resalta. Eso le llevó también a ser «el presidente de la primera cooperativa de transporte de Valdeorras», recuerda. Su apego al asociacionismo como una manera de luchar todos unidos y buscar mejoras la inculcó también a su hijo, que es vicepresidente de Aeva.

Ricardo y Carlos Luis Terán, y Carlos Manuel Terán Búa.

Nacieron en 1932, 1942 y 1971.

Comerciantes.

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