Hace falta un vendaval

Miguel Ascón Belver
Miguel Ascón A LA CAÍDA

OURENSE

Visto lo ocurrido en el pleno de este viernes, cada vez es más obvio que el mandato de esta corporación municipal está, por usar un símil deportivo, en los minutos de la basura. Nunca mejor dicho. Áurea Soto, imputada por unas contrataciones externas que, en la práctica, colocaban como indefinidos a sueldo público al personal elegido a dedo por ella, lo ve todo ya desde la barrera, concretamente desde el puesto (público también) por el que ha litigado con el Concello de Santiago. Tanto en la oposición como en el gobierno, los concejales que por ahora siguen en la corporación están, en su mayor parte, amortizados políticamente y los meses que quedan hasta las elecciones servirán prácticamente solo para que sigan exprimiendo la teta pública. Algunos con más relajo que otros, eso sí.

En este contexto, Áurea Soto ve cómo nadie le compra la moto del acoso judicial al que dice estar sometida. En realidad, según la encuesta de Sondaxe, la mayor parte de los ourensanos no tiene opinión al respecto, como tampoco sobre la designación de Jesús Vázquez como candidato del PP. Da la impresión de que la política municipal está cada vez más alejada de la ciudadanía ourensana. Quizás quienes tengan el honor de representarla a partir de las próximas elecciones puedan traer nuevos aires. O mejor, un vendaval.