Más allá del empresario

Fina Ulloa
Fina Ulloa OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Santi M. Amil

Un homenaje en el Liceo recordó la polifacética vida de José Posada

11 nov 2013 . Actualizado a las 07:30 h.

«Puedo deciros que todo seguirá igual, no va a cambiar nada, voy a seguir la misma trayectoria que mi padre me marcó en vida». Con estas palabras cerraba ayer en el Liceo de Ourense el acto de homenaje a José Posada, su hijo, tras agradecer las aportaciones de una decena de personas que intervinieron para recordar su relación con el empresario, el político, el escritor y, especialmente, con la persona.

Porque la faceta humana, la bonhomía, el optimismo, la generosidad, su profundo sentimiento galleguista, su compromiso social y el sentido de la justicia, fueron los aspectos en los que más coincidieron los discursos, vinieran estos desde empresarios, representantes de colectivos o políticos y fuera cual fuese su origen territorial.

Y, en este último aspecto, el homenaje a José Posada fue también un buen reflejo de un hombre incansable en todo lo que se proponía y para el que las fronteras servían para tender puentes, y no solo económicos.

Por el estrado del salón pasaron desde el presidente de la Cámara de Comercio de Ourense a empresarios rusos, italianos o ucranianos, pasando por representantes de entidades como la Cofradía Ibérica de la Castaña, y políticos. Entre estos últimos estaba el secretario de estado de la Presidencia de la República de Angola, Indio Kamauc, que hoy celebra también el día de su independencia pero cuyo representante institucional se desplazó, en un viaje relámpago de 24 horas, para agradecer a Posada el trabajo realizado en favor de su país como mediador y negociador ante la comunidad internacional «en misiones muy delicadas». «Habrá ourensanos que no sepan todo lo que es José Posada, pero en mi país lo tenemos muy presente y siempre le estaremos agradecidos; es español, pero nosotros lo sentimos angoleño», dijo.

El hijo del homenajeado confesó que «no me imaginaba que viniese tanta gente, y no solo desde Ourense, sino desde países tan lejanos», señaló. A pesar de su aparente serenidad durante el acto, confesó que «en privado he llorado una barbaridad, aunque aquí tenía que mantener el tipo».