El decanato no tiene adeptos

JESÚS MANUEL GARCÍA OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Empresariais repite comicios y los docentes aseguran que no compensa dirigir un centro

03 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El miércoles próximo acaba el plazo de presentación de candidatos a decano de la Facultad de Ciencias Empresariais e Turismo. De momento no suena nadie. Y es que no se cotiza ese puesto. Elisa Alén, decana en funciones, lo explica: «Con el decreto Wert el único indicador es el sexenio. Si trabajas en un cargo de gestión, sea como decano, rector, etcétera, cuando acabas el mandato te ves con tu docencia». Añade esta profesora que para la acreditación de decanos que sean personal contratado o funcionario, la experiencia en gestión supone un porcentaje mínimo.» ¿Dónde está el incentivo?», se pregunta Alén.

Para esta profesional, el dinero no merece la pena: «Cuando dejas de ser decano, si no investigaste, te dan más horas de carga docente y eso hace que la gente se dedique a trabajar en el despacho para sí», dice.

Mercedes Suárez, decana de Ciencias da Educación, se encuentra en su segundo y último período de mandato. Cuenta que hay mucho trabajo burocrático en los centros, con más competencias, sin aumentar el personal: «A burocracia incrementa o traballo extra do profesorado e dos directivos e non hai tempo. O que lle dedicas ao centro necesita moitas horas de xestión e non hai maneira, non quedan horas para investigación polo que mentras eres decano, empeoran as túas condicións de traballo aumentando as horas de clase».

Inundación de papeles

El decano de Ciencias, Pedro Araujo, dice que lo ocupar este cargo depende de la idiosincrasia de cada centro. «En los últimos tiempos se nota una falta de vocación porque se exige más labor burocrática administrativa con una inundación de papeles», explica.

«Tenemos una burocracia con estructuras anteriores al plan Bolonia. En esta facultad siempre hubo consenso entre los profesores para elegir decano. Salvo en 1994, cuando hubo dos candidaturas», añadió.

Y en Derecho, Roberto Bustillo, apenas estrenado en el cargo, ya nota su peso: «En veinte años hubo grandes cambios. Ser decano era un papel más institucional, tenía una labor representativa, dentro canalizaba iniciativas, eran catedráticos con antigüedad pero hoy son jóvenes, contratados doctores». La solución que le ve es que parte del trabajo burocrático lo haga el personal de administración y servicios, «lo cual es imposible por la crisis; que las labores de investigación tengan más reconocimiento docente y reducir las necesidades burocráticas, afirma Bustillo.

En Historia, Beatriz Comendador, coincide con sus colegas en que la carga de trabajo es amplia pero se muestra optimista: «Yo soy contratada doctora, no titular, y la consolidación de mi plaza está en el aire. Piensas en la carrera académica, que Historia es investigación y te encuentras con que tienes que decir adiós a la investigación», señala, tras casi un año al frente de esta facultad.

to. Enrique Barreiro, director en funciones de Informática, sabe bien que su cargo no lo desea nadie: «Van dos convocatorias y haré la tercera en febrero. La ley actual permite ser decanos a los contratados doctores. El decreto Wert mete el miedo en el cuerpo a estos profesionales que no ven su trabajo seguro».