Toda ella es música. Porque ama la música. Porque ama enseñar música. Durante años llenó las clases de muchos institutos de Ourense (Ribadavia, O Carballiño, O Couto, Otero Pedrayo y As Lagoas) de corcheas, fusas y semifusas. Tras 36 años intentando inculcar a sus alumnos ese amor a la música, Mercedes Lozano cerró un ciclo profesional pero no el docente que sigue practicando en el Aula de Maiores de la Universidad. O que seguía porque sus alumnos de tercer ciclo se despertaron ayer con la triste noticia de que la Universidad había decidido poner punto final a sus clases. Bien es verdad que nadie es imprescindible y que las personas pasan pero las instituciones quedan. Pero, ¡y la empatía de los alumnos con la profesora! ¡Y los que iban de oyentes por la amenidad de sus clases! ¡Y la modernidad que destilaba en sus explicaciones! Los alumnos matriculados (matrícula que hacen por afición a la asignatura del saber), están tristes porque quien les enseñó a amar la música se va, o la echan. Aunque su recuerdo quede prendido para siempre en el corazón del alumnado, ya nada será igual por mucho que Julio Iglesias se empeñe en lo contrario.