hora que se mira con recelo a Alemania, sobre todo porque allí llevan diez años apretándose el cinturón y desde hace tiempo les va mucho mejor que a nosotros, y que Angela Merkel se ha convertido en el monstruo con cuya llegada nocturna se asusta a los niños, vaya desde aquí un aplauso para lo germano.
Y no es por llevar la contraria. Supongo que si Merkel permitiera al Banco Central Europeo fabricar eurobonos llegaría por fin la alegría a nuestras mesas estas Navidades. Pero de lo que yo hablo es de carácter. Y no solo de su presidenta. ¿Cuántos ourensanos estarían dispuestos a echarse a las vías para evitar que un tren de residuos nucleares llegase a su destino, como hicieron allí? Diría que muy pocos. Alemania es un ejemplo de que quizás es necesario ir a contracorriente y defender lo propio. Aunque me temo que esa cualidad no es algo de lo que pueda presumir Ourense. Al menos no sus líderes. Al fin y al cabo aquí nadie se levanta para defender lo de todos y pedir, por ejemplo, que se edifique de una vez el edificio judicial. Ni siquiera son capaces de ponerse de acuerdo para construir una estación del AVE o de exigir a las empresas que cumplan lo que prometen cuando acceden a subvenciones y que se aprieten el cinturón antes de hacer un ERE.
En teatro se dice que toda obra merece lo mejor de cada actor o actriz. Yo creo que esta provincia también se merece que quienes la representen den lo mejor de sí para defenderla. Con carácter.