Ourense cuenta con una magnifica estación, inaugurada en 1952, que forma parte del acervo patrimonial y urbano, ubicada en uno de sus barrios más vitales de la ciudad. La prueba de su plena forma operativa y capacidad funcional la viviremos a partir del 11 de diciembre cuando, a los tráficos actuales, se van añadir 10 nuevas circulaciones diarias a través de la vía de Alta Velocidad para acercar Ourense a Santiago y A Coruña. Aun así seguirá estando subutilizada por bastantes años más, mientras la línea de AV de la Meseta no se asome a la orilla izquierda del río Miño.
Dado el buen diseño de la nueva Línea de Alta Velocidad, exigiremos al nuevo Gobierno que no se modifique. Pero, reconociendo que su ejecución conlleva gran dificultad y la exigencia de un presupuesto voluminoso, siendo realistas, aceptaremos un ritmo de obras acorde a las posibilidades del país. Sería una fiesta celebrar la llegada del primer AVE en 2018.
¿Por qué, entonces, la urgencia de aprobar un proyecto de Estación que, despreciando nuestra valiosa estación de Ourense, exige un desembolso, en tiempos de escasez, de setenta millones, para dividir aún más las dos zonas del barrio de A Ponte, perjudicado desde 1952?
Recuperar la permeabilidad
El sentido común y la economía, lejos de visiones partidistas, deben aflorar en un tema de crucial importancia para el futuro urbanístico de Ourense. Hoy la tecnología, con módico presupuesto de no más de 30 millones, permite enterrar las vías, no la estación, y recuperar la unicidad y la permeabilidad de las dos mitades del barrio de A Ponte. Y aprovechar la explanada ocupada por la playa de vías, no precisa para la funcionalidad ferroviaria actual, devolviéndosela a la ciudad, para dedicarse a usos de bien común.
Una mayoría de entidades cívicas, empresariales, comerciales, profesionales y culturales vienen demandando a la clase política que defienda el interés de la ciudad, pero quienes han tenido hasta ahora las competencias, han hecho oídos sordos al clamor ciudadano.
Hay tiempo para diseñar un proyecto más conveniente. Se ha demostrado sin desmentidos, que es técnicamente viable, económicamente menos costoso, y que su desarrollo no obstaculizará la llegada del AVE, al ser las vías independientes de las actuales. Liberado el plazo de llegada, porque la traza interurbana es una obra independiente de las obras del soterramiento, ¿qué interés guía en la actualidad la urgencia adjudicatoria del proyecto? Fomento y el Concello deben explicarlo a los ourensanos.