icen los datos históricos que los emigrantes con derecho al voto suelen respaldar al partido que está en el Gobierno. Así las cosas, el sufragio exterior podría beneficiar en las generales del 20-N al PSOE, pero estas elecciones han suscitado muy poco interés entre los ourensanos de la diáspora. El plazo para que solicitaran el voto, condición indispensable para que puedan ejercerlo, ya ha terminado y a finales de la semana pasada solo habían llegado al Instituto Nacional de Estadística 4.369 peticiones, es decir, un 5% del total de ourensanos en la emigración.
A los socialistas esta circunstancia podría echarles por tierra sus planes. En una reciente comparecencia pública, sus candidatos dijeron que, según sus encuestas, están a 2.000 votos se mantener los resultados del año 2008, es decir, un empate a dos diputados con el Partido Popular. En las últimas generales recibieron el apoyo masivo de los emigrantes, aunque no les hacía falta para conseguir ese resultado. Sin embargo, ahora un respaldo mayoritario de los ourensanos del exterior podría evitar que el segundo diputado del PSOE se convierta en el tercero del PP, algo que se antoja difícil de sortear debido a la escasa participación que se prevé en la emigración.
Será complicado que se repita, por tanto, lo ocurrido en las autonómicas del 2009, cuando los emigrantes cambiaron el reparto de diputados dando entrada en el Parlamento gallego a la socialista María Quintas en lugar de que ese escaño fuera del PP.