Valerón vuelve por sus fueros. Su asistencia en el segundo gol al Guadalajara obligó a muchos a frotarse los ojos. ¿Era el de Arguineguín en el 2011 y con el Dépor en Segunda, o había vuelto para sembrar el pánico en las mágicas noches de Champions? El Dépor se agarra a su faro de referencia para recuperar la confianza en entredicho en la Liga, mientras el futbolista recupera la mejor de sus sonrisas.
El fútbol de alta escuela de Valerón encontró frente al Guadalajara una nueva razón para mantener vigente su permanencia en la élite. Hace dos veranos el canario firmó un contrato que lo ligaba de igual manera al campo que a los despachos. Todo depende de sus sensaciones. Hasta el descenso del Dépor todo parecía encaminado para su adiós. Su juego se apagaba y había que recurrir a las videotecas para admirar sus años de esplendor. Hasta ayer. En siete minutos mágicos dio tres asistencias (al margen de los dos de Álex Bergantiños, el gol de Guardado desde treinta metros también llegó tras un pase suyo) y acabó con las dudas generadas tras el varapalo de Alcorcón.
Los elogios se agotan en el segundo gol. Su pase picado sobre los centrales visitantes en busca de la entrada en carrera del mediocentro canterano recordó a otros ilustres tantos del mediapunta, que siempre encontraron en una genialidad el camino más corto hacia el gol. Aquel con que Makaay abrió el triunfo en la Champions sobre el Bayern en el hasta aquel día inexpugnable Olímpico de Múnich para los equipos españoles. O el que brindó en esta misma competición a Pandiani frente al Manchester United en Riazor.
Lesiones
Eran tiempos en los que a Valerón se le comparaba con Zidane. Eso sí, la distancia entre ambos nunca fue tanta como la que se podría concluir tras echar un vistazo a sus currículos, y la mera comparación entre ambos ya refleja la altura que aquel fue capaz de alcanzar. Sin las lesiones que lo frenaron prácticamente en seco dos temporadas enteras, entre el 2006 y el 2008, no se sabe hasta dónde hubiera podido llegar el deportivista.
¿Quiere decir que ha recuperado ahora su mejor versión? Está claro que no. Ni por edad (cumplió 36 años el pasado junio) ni por equipo, tras el descenso y con delanteros bajo sospecha, Valerón está capacitado para recuperar ahora su puesto como uno de los centrocampistas más talentosos de Europa. Ayer mismo su talento alumbró al Dépor el tiempo justo antes de desaparecer. Especialmente en la segunda parte, su participación en el juego decayó de forma significativa, pese a lo que su entrenador lo mantuvo sobre el campo los noventa minutos. En realidad, solo lo ha cambiado en dos ocasiones: a tres minutos del final contra el Sabadell y en el descanso del partido de Alcorcón. Todo un reflejo del rol que espera que asuma ahora el genial mediapunta. Su único desafío pasa por el ascenso.