El filósofo Víctor Gómez Pin clausuró el congreso gallego de salud mental
02 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El lenguaje de los síntomas psiquiátricos, los delirios, la intervención o no en determinadas patologías, la presentación de una guía de práctica clínica de la prevención y el tratamiento de la conducta suicida o los proyectos e iniciativas desarrollados en el Chuo en materia de prevención fueron algunos de los aspectos abordados en la tercera, y última, jornada de trabajo del octavo Congreso da Asociación Galega de Saúde Mental. La cita, que tuvo como sede el Centro Cultural da Deputación de Ourense, se celebró bajo el título Saber e Técnica.
Entre las intervenciones presentadas el psiquiatra Alberto Ortiz Lobo centró su ponencia en Cando non intervir é a mellor intervención y Manuel Fernández Blanco lo hizo en su trabajo A morte de clínica. En los datos aportados en su exposición Fernández Blanco destacó el hecho de los estudios estadísticos constatan que «el 30% de las mujeres toma antidepresivos y el 35% toma ansiolíticos», haciendo pública su extrañeza de «por qué las feministas no se han preocupado por esto». La hiperactividad, las demandas de valoración de la salud mental de los escolares «algo cada vez más demandado», la prescripción de estimulantes -«en Holanda un tercio de los niños en edad escolar toma estimulantes, frente al 3% de Finlandia»- o su creencia de que el mejor remedio «es un buen sistema educativo» fueron otros aspectos abordados.
La conferencia de clausura del congreso corrió a cargo del filósofo Víctor Gómez Pin. El catedrático de la Autónoma de Barcelona se centró en la concepción aristotélica de la técnica «la techne como la esencia del ser humano» y en el hecho de que «la mecánica cuántica ha determinado la vida de los humanos ya que en la actualidad el 30% de la economía mundial depende de la mecánica cuántica». La influencia de la nanotécnica en el trabajo del colectivo presente en el congreso también fue objeto de sus reflexiones.