24 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
No todo es blanco o negro. Es cierto que los funcionarios del Concello de Ourense tienen privilegios en apariencia excesivos. El dinero público les financia gafas, dentistas y abogados, pero su caso no es único. En la Diputación, por ejemplo, les adelantan los pagos de la hipoteca si así lo solicitan. También es cierto que el Concello ha decidido recortar las ayudas sociales de sus trabajadores antes que otros gastos más cuestionables. Aún duelen en las arcas municipales los 3,5 millones del parque de Montealegre. Debe haber, pues, un punto intermedio en el que reine el sentido común.