En la trinchera

Rubén Nóvoa A

OURENSE

caba de comenzar esto. Me refiero al curso político y al mandato en el Concello de Ourense. Pese a que todavía no han pasado los teóricos cien días de cortesía, gobierno y oposición ya se han metido en la trinchera política para defender sus intereses partidistas. No, no se crean que pese a las casi diez reuniones que mantienen a la semana PP, PSOE, BNG y DO el diálogo entre las cuatro fuerzas es fluido y en aras de buscar el bien común de los ourensanos. No, lo que trasciende es gresca y más gresca. Que si dos concejales de la corporación menosprecian a otro independiente, que si se cambia un acta oficial a gusto del patrón, que si me ocultan información del grupo de gobierno y un largo etcétera. Con el BNG metido en una espiral de líos internos, los más centrados en la refriega política parecen PP y PSOE. Su última escaramuza fue por unas demandas vecinales en O Pino. El PP cargó con toda su fuerza contra el bipartito por, supuestamente, no atender las peticiones de los afectados. La crítica plenaria le volvió a Rosendo Fernández como un bumerán, ya que una reunión de la asociación de vecinos le dejó en fuera de juego. Mientras los focos se van a este espectáculo más propio de una comunidad de vecinos que de una corporación, la ciudad pierde subvenciones por hacer mal las cosas, una empresa mixta de turismo está paralizada y la inversión de Xunta y Gobierno central es escasa. Para reclamar todo esto verán como tampoco se ponen de acuerdo. Cada uno a lo suyo.