La difícil oposición

Antón Feito

OURENSE

Bien es verdad que no es fácil hacer oposición. Y bien es verdad que el listón se eleva cuando quien hace oposición es, a la vez, un partido con responsabilidades de gobierno. Esto le ocurre al PSOE de Ourense. Ayer, sus dos máximos responsables, Raúl Fernández y María Quintas, comparecieron para evaluar los últimos incendios. Lo hicieron con argumentos simplones, con más descalificaciones que aportaciones. Decir, por ejemplo, que el conselleiro «non da sinais de vida», que «o goberno galego está desaparecido» o que tan solo se ve «en romerías e verbenas» es poco riguroso después del trabajo ímprobo realizado en las extinciones. Con todo, lo más llamativo es lo de las romerías y verbenas cuando el subdelegado del Gobierno y el presidente de la Confederación Hidrográfica aún no se dejaron ver por As Conchas, que sufre una grave contaminación, pero sí entre los pipotes de las covas de Vilamartín. El rigor, para todos. Lo que no puede ser es ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Lo sensato sería no utilizar los incendios de argumento electoral como hace el PSOE hasta el extremo de que una de sus diputadas, para buscar los votiños, tan sólo pregunta en el Parlamento por un incendio, el de Valdeorras, su tierra natal. A los de la capital, ¡qué les den! ¡Vaya ejemplo de rigor político!