o corría tanta prisa, digo yo. Después de tantos años esperando para que Montealegre se convirtiera en un referente medioambiental, no sería tan urgente abrirlo para mayor gloria de un concejal que se iba (Demetrio Espinosa) como compensación por darle puerta en las listas y reconocerle su gestión en la recuperación de Montealegre. Sin embargo, lo que pasaba por ser un homenaje se ha convertido en un regalo envenenado. La apertura del complejo botánico sin haber concluido las obras ha dejado a la vista de todos los que hasta allí se acercan (si es que logran encontrar el camino de subida ante la falta de señales tras el corte del acceso principal) las miserias de un proyecto inacabado: robo de material, árboles secos o pintadas en las infraestructuras construidas demuestran que la inauguración fue prematura.
Las imágenes que ilustran la información que hoy publica La Voz no dejan lugar a dudas. La falta de control en la zona provoca que los vándalos campen a sus anchas ante la falta de respuesta desde el gobierno local. Y a todo esto, el PP tratando de sacar tajada de una mala decisión: la de inaugurar antes de tiempo lo que estaba inacabado. Lógicamente, la respuesta desde el grupo de gobierno es sencilla y apunta a los doce años populares con Montealegre abandonado. Ya, pero ese fuego cruzado al ciudadano que se había ilusionado con este proyecto no le arregla nada. Todavía hay tiempo para corregirlo. Será el gran reto de Marta Arribas (BNG).