Pirómanos

Cándida Andaluz A

OURENSE

13 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

l final no pudo ser. Ourense no se libra y vuelve a ser noticia por sus incendios forestales. Desde hace días arde parte de la provincia. Montes, muchos abandonados, que se cuentan por hectáreas. Lejos de nuestro ángulo de visión aunque cerca de la tierra en donde nacimos. Pero ayer se acercó a nuestras casas, nubló nuestro soleado día, los aviones pusieron la melodía a nuestra tarde y las conversaciones se tornaron unísonas. Los incendios forestales son la lacra del verano. Del año. Los montes, la naturaleza en sí, es patrimonio de todos. Los cercanos a la capital y también aquellos de los que oímos y nos vemos, como el que arrasó parte del natural Sarreaus. Los culpables, que los hay, viven cerca de nosotros. Con ellos comentamos las quinielas, bailamos en las verbenas e incluso desayunamos, comemos y cenamos. Ellos son los enemigos. Con sus acciones dan la vuelta a nuestro entorno. Nos destrozan la vida y la de aquellos que vendrán después. Uno de esos -o varios- se divirtieron ayer cerca de la capital ourensana. Se jactaron de ser dueños de nuestro tiempo, de nuestras conversaciones y de nuestro destino. Hay que estar atentos. Ver, oír y denunciar. Denunciar y denunciar. Y después penar, penar y penar. Con el incendio de ayer se fue parte de la capital. Este fin de semana la provincia arderá, pero en fiestas. De nosotros dependerá que solamente nos divirtamos y no se torne la celebración en fuego. Los incendios forestales son un sinsentido. El que les falta a los pirómanos.